cronicas

Play Off ascenso a segunda. Ibiza 1-0 UCAM Murcia

No pudo ser. El UCAM Murcia no pudo superar el último escalón para alzarse con la gloria de la segunda División. La excelente temporada de los de José María Salmerón no se ve finalmente recompensada con el máximo obsequio, la entrada en la LFP para un club que tiene como objetivo desde su retorno a la B, el regreso a LaLiga. Al igual que en los últimos encuentro, un penalti se cruzó en el camino de los azuldorados. Pero esta vez, no pudieron sobreponerse y dio la estocada definitiva a un gran curso. Fue un encuentro igualado, con tensión y típico de una final. Los dos equipos se jugaban mucho y se notaba. Como consecuencia, las acciones de peligro brillaban por su ausencia y fue el Ibiza, en el minuto 70, el que dio el golpe definitivo a la eliminatoria desde los once metros. Todo el entorno universitario se confió a Biel Ribas pero Ekain lo engañó lanzándolo por la izquierda. Se quedó muy tocado el conjunto universitario en los minutos finales y no pudo reaccionar al tanto del Ibiza.

El momento de la verdad había llegado para el UCAM Murcia. Se jugaba toda la temporada a un partido. Con el objetivo primordial de haber conseguido una plaza en la Primera RFEF el próximo curso, los universitarios estaban a un paso de conseguir el soñado ascenso a LaLiga Smartbank a vida o a muerte contra el Ibiza.

Era una mañana soleada y calurosa en el Nuevo Vivero pero con una temperatura apta para la práctica del fútbol. Veintidós grados sobre el verde y un ambiente en las gradas que hizo olvidar de manera momentánea la pandemia que aún vivimos. Unos 300 aficionados del UCAM Murcia y unos cuantos más del Ibiza poblaron los fondos y sectores de la tribuna.

Sobre el césped, la guerra táctica entre José María Salmerón y Juan Carlos Carcedo se presenció desde el inicio. Sacó el técnico almeriense el mismo once que ante el Barça B, sin experimentos de última hora y con un Biel Ribas que volvía a ser duda hasta el último momento. Por su parte, el Ibiza, salvo el cambio de Pardo por Ekain, también repetía la alineación. Las cartas estaban sobre la mesa y uno de los partidos más mágicos del año daba comienzo.

La tensión inicial hizo presencia en los veintidós futbolistas sobre el campo desde que el colegiado García Verdura se puso el silbato en la boca. Todos los nervios acumulados durante estas dos semanas florecían en las emociones de los futbolistas y se notaba en el juego. Ambos se mostraron con un juego demasiado horizontal, sin dar ocasión a lleadas peligrosas. Eso sí, en cada choque se mascaba tensión e intensidad. Todos iban al cien por cien. Tan solo Alberto Fernández desde el centro del campo se animaba a intentarlo pero sin fortuna.

A medida que el encuentro avanzaba, el juego se fue animando a la par que los futbolistas. El Ibiza se mostró más dominador de la pelota pero el UCAM llevaba el peligro principal. Jordi Sánchez fue de lo mejor, como de costumbre, y robó dos pelotas comprometidas que acabaron en disparos peligrosos de Liberto y Buyla. El Ibiza, por su parte, lo intentaba casi siempre por la banda de Johan. Tanto Morillas como Javi Lara fueron una constante por el carril diestro. Sabía bien por dónde atacar el equipo ibicenco y lo buscaba con asiduidad. Pero cada vez que conseguían superar a Johan, Charlie Dean actuó como guardaespaldas y muy sólido, despejó todo lo que le llegó.

Dominó el UCAM Murcia a mediados de la segunda mitad en la que pudo hacer gol con un mal despeje de Goldar que casi acaba en propia y un disparo de Alberto Fernández que paró Germán Parreño en dos tiempos. Parecía que se ponía de cara el partido para los universitarios pero lo cierto es que acabó pidiendo a gritos el descanso. Desde la pausa de hidratación, el Ibiza fue superior y pudo meter gol en una ocasión clarísima tras un córner. Apareció el de siempre, Biel Ribas, para apagar el fuego con una parada prácticamente en la línea de meta. Finalmente, el UCAM consiguió aguantar el resultado pese a las numerosas llegadas en los últimos cinco minutos por parte del Ibiza.

El Ibiza se mantiene fuerte

Tras la reanudación, el equipo de Juan Carlos Carcedo siguió apretando de lo lindo pero lo cierto es que el UCAM Murcia estaba muy sólido. Le costaba superar las líneas propuestas de Salmerón y era un quiero y no puedo de los isleños. Necesitaban los universitarios la aparición de sus hombres peligrosos. Ni Xemi, ni Alberto, ni Liberto, estaban teniendo una aparición protagonista y el equipo lo estaba notando.

Dominaba el Ibiza el esférico pero no encontraba espacios. Sí que los encontro el UCAM Murcia en una contra de libro comandada por Jannick Buyla. El centrocampista encontró con un magnífico pase a Jordi Sánchez, que corrió como un galgo para llegar al esférico e intentó una vaselina por encima de Germán Parreño pero desafortunadamente para los intereses murcianos, el esférico se marchó por muy poco. El catalán tuvo en sus botas la ocasión más clara del partido pero la desaprovechó.

Se hablaba en la previa del encuentro de la losa que perseguía al UCAM Murcia en los últimos encuentros, en los que había recibido cuatro penaltis en los últimos tres partidos disputados. No iba a ser menos en la final por el ascenso. El Ibiza se iba a encontrar con la gloria a través de la pena máxima. Y no iba a ser sin polémica, pues el colegiado García Verdura no señaló penalti sino falta pero fue el juez de línea el que decretó la señalización desde los once metros al considerar que Xemi derribó al contrario. Ekain iba a ser el elegido para tirarlo y, con pausa y tras encararse con Charlie Dean, transformó la pena máxima para acercar al Ibiza al fútbol profesional.

Tenía veinte minutos para reaccionar el UCAM Murcia pero el gol les dejó muy tocados. Otra vez tenían que sobreponerse a un gol encajado de penalti. Cinco en los últimos cuatro partidos. Se encontraba sin ritmo y con una losa mental importante. De hecho no se acercó al área rival hasta el minuto 84, cuando Jordi Sánchez se internó en el área y disparó fuera.

La llegada de los murcianos fue un mero espejismo, pues a los dos minutos de esa acción, Davo pudo ampliar la renta a dos goles pero su disparo se estrelló en el larguero. Quería morir el UCAM con las botas puestas y con orgullo y se volvió a animar en los últimos minutos pero con más corazón que cabeza. Finalmente, no pudo ser. El equipo murciano no pudo poner la guindilla a su titánica temporada y tendrá que conformarse con disputar la nueva Primera RFEF el curso que viene.

 

Fuente: laopiniondemurcia.es

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