cronicas

Jornada 16. UCAM Murcia 1-2 Albacete

El UCAM Murcia perdió. Otra vez. Y es que es lo que más a menudo toca leer en los últimos meses los domingos por la noche. No levanta cabeza el UCAM Murcia, que pese al cambio de entrenador no ha mejorado. De hecho, ha empeorado. Los guarismos de Salva Ballesta no mejoran a los de Salmerón. La ilusión del Albacete por encontrar del liderato pudo con la de salir del descenso por parte de los unviersitarios. Un gol de Rubén en la primera parte y otro de Jordi Sánchez en la segunda mitad, decantaron el partido para los manchegos. Acortó distancias Liberto en la recta final, pero no hubo tiempo para más.

Al UCAM Murcia le esperaba un partido clave. De esos que gusta jugar. De los que moviliza afición. Recibía a un Albacete que podía ponerse líder del Grupo II si ganaba. A una de las mejores plantillas de la categoría. Y para colmo, las urgencias ahogaban más que nunca a los universitarios antes de Navidad, ya que, con la derrota ante el San Fernando, entraron en puestos de descenso.

Vaticinaba Salva Ballesta en la previa que iba a ser un encuentro durísimo, tanto por la plantilla como por la afición movilizada desde Albacete, que finalmente fue un gran número a pasar el ‘tardeo’ por el centro de Murcia. Y tenía razón Salva Ballesta. La puesta en escena del Albacete, arengados constantemente por los suyos, fue bastante buena. En los primeros diez minutos metieron al UCAM Murcia en su área y tuvieron varias llegadas. Con el paso de los minutos, los universitarios fueron parando el ritmo altísimo del juego. E hicieron bien, porque a través del balón, consiguieron inutilizar los sistemas del Albacete momentáneamente.

Lo intentaba el UCAM Murcia con la posesión en sus dominios, pero cuando intentaba superar las líneas de presión, el Albacete les arrebata las posibilidades de hacer daño. A la media hora de partido, el jarro de agua fría iba a llegar para el equipo murciano. Disparó Sergi García desde el flanco izquierdo después de recortar varias veces, la paró Biel Ribas, que la dejó muerta en el área, y fue Rubén el que estuvo más listo para anticiparse a todos y poner el 0-1.

El partido siguió la misma línea tras el gol encajado. El UCAM la tenía, pero no creaba. Solamente Josema, con libertad absoluta por todo el frente de ataque, lo intentaba desde lejos o con internadas por banda. Hasta que el Albacete, en los últimos minutos antes del descanso, volvió a subir una marcha y tuvo un par de acciones que podrían haber significado casi el palo definitivo al partido. Por fortuna para los universitarios, no fue así.

Fuente: Laopiniondemurcia.es

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