Dime tu nombre y te haré rey en un jardín de rosas (I)

Intentando evitar el riesgo de que alguno de mis protagonistas se moleste, aclaro que escribo este artículo con la sana intención de homenajear a todos aquellos jugadores que, por H o por B, se hacen llamar de un modo concreto en las alineaciones que cada semana nos pasan amablemente sus clubes para que desempeñemos nuestro trabajo como cronistas.

Por otro lado, trataré este tema en dos artículos: el primero, que es el que tenéis ante vosotros, es una reflexión propia acerca de los apodos de algunos de nuestros jugadores de Tercera y Preferente; el segundo, que publicaré en unos días, será una recopilación de los apodos que más me han llamado la atención esta temporada y la explicación que tiene cada uno de ellos.

Y ahora sí, ha llegado el momento de dar rienda suelta a las palabras…

 

Calculo que entre Preferente y Tercera tenemos en nuestras ligas unos ochocientos jugadores que, partido tras partido, son el objetivo de nuestras miradas. Los aplaudimos, los alentamos, los increpamos… Son ellos los que hacen que el balón, eje de este deporte, se mueva, y con él, nuestras ilusiones.

Cada uno de estos ochocientos jugadores, como es lógico, se llama de un modo distinto… o mejor dicho: se hace llamar o lo llamamos de un modo distinto. Porque no todos utilizan su nombre propio. Realmente, no son demasiados los que lo hacen; y con total sinceridad os digo que los que elaboramos sus fichas o escribimos crónicas donde ellos son los protagonistas, lo agradecemos. Es una forma de ser aún más único, de identificarse y “hacerse” distinto al resto.

Es por eso por lo que nombres de pila como “Paco”, “Pepe”, “Antonio”, “Pedro”, “David” y un largo etcétera, me parecen demasiado sosos para un futbolista. Es fácil confundir a unos con otros y que en la memoria no se nos grabe ninguno de ellos.

Sin embargo, están aquellos que aciertan para quedarse en el recuerdo, engrandeciendo o achicando su nombre para así hacérnoslo inolvidable. Como por ejemplo “Pepón” o “Ramonico”.

También los que tratando de ser originales, se lían con tanta CH: que si “Chuchi”, “Choche”, “Chicho”,”Chuches” o “Chache”. ¡Así es imposible distinguirlos! Igual ocurre con los que sienten predilección por el sonido /K/: “Cuco”, “Kiko”, “Keko”,”Kiki”, “Kike”, “Kaké” y “Cuqui”, que a falta de uno, tenemos dos. Y son también unos cuantos, en total cinco, los que mezclan ambos sonidos, siendo “Chiqui” el nombre más repetido.

Pero no penséis por esto que no tenemos un buen abanico de nombres genuinos, porque os equivocaríais. Empezando por la A de “Atila” o “Atocha”, y terminando con la Z de “Zurpin” la lista es amplia cuando se trata de originalidad: “Mojete”,”Canastas”, “Chapas”, “Lechero”, “Leles”, ”Buba”, “Pete”, “Parri”, “Campanas”,”Chispa”, “Brocal”, “Tonete”, “Maíno”, “Champi”, “Meli”, “Crivi”, “Pico”, “Raso”, “Sobri”, “Maylan”…

Algunos nombres son tan diferentes que hacen gracia: ““Barriles”, “Revolcao”, “Moñas”, “Chorras”, “Rulo”, “Palote”… Otros dan hasta un poco de miedo: “Púa”, “Partal”, “Cueros”, “Furio”…

Los hay incluso intrusos: nombres que sustituyen a los de nacimiento de los protagonistas: “Oli” por “Salva” o “Balbino” por “Antonio”.

También los que le dan a los que los portan un toque de velocidad que los hace únicos: “Paco GP”, “Motos” o “Javi bicicletas”.

O los que se inclinan hacia el mundo animal como “Gato”, “Mono”, “Topo” o “Gusa”.

¡Y si juntásemos todos los que hacen referencia al reino vegetal, tendríamos un gran huerto!: “Naranjo”, “Calabaza”, “Kiwi”, “Chopo”, “Matas” o “Apios”.

Los gentilicios también están de moda, tanto los de nuestro país como “Navarro”, “Valenciano” o “Catalán”; como los de fuera de él, que ya sabéis que irse al extranjero está a la orden del día: “Paraguayo” y “Chino”.

Pero lo que más me llama la atención es que nuestras ligas, aunque no lo creáis, también son las de las estrellas, y es que no caben tantas en el firmamento de esta Región: “Kun”, “Villa”, “Messi”, “Pelé”, “Buyo”, “Pelusa”, “Julen”, “De Rossi”, “Khan”, “Finidi”, “Karpin”, “Kameni”, “Romario”… Ahí es nada.

Como veis, tenemos nombres para todos los gustos que hacen este deporte un poquito más especial, y que al escribirlos, convertimos a sus portadores en reyes en un jardín de rosas llamado fútbol.