¿Entrenador o ganador?

La profesión de entrenador tiene muchas vertientes, muchas aristas; pueden ser tácticas, técnicas, físicas, estratégicas, psicológicas, pedagógicas o como simple gestor de relaciones humanas.

Desde mi llegada a los banquillos siempre he tratado de dignificar nuestra profesión, muy maltratada, pero que es muy importante. El entrenador tiene que asumir la importancia de su rol, tiene que saber que proyecta una imagen al exterior y que esa imagen tiene que ser ejemplar para todo y para todos. Si él sabe la importancia de su puesto, el entorno le dará la importancia que merece.

En este artículo me voy a centrar en un aspecto que considero vital en el entrenador: la vertiente pedagógica, enseñar o trasmitir algo. Un entrenador ante todo y ante todos tiene que transmitir valores, el míster es el capitán del barco, es el líder y el primero en ejemplificar lo que quiere de sus jugadores.

Vivimos en una época de la inmediatez, del "ya"; nos manejamos en una profesión donde la crítica es constante, donde vivimos en examen continuo por todos los que nos rodean. Lo único que nos puede ayudar a estar tranquilos, a tener nuestra conciencia en paz, es dejar algo, es transmitir valores que ayuden a los que están a tu lado (jugadores, directivos, aficionados, etc) a ser mejores en su vida diaria.

Decía Diego Simeone en una entrevista tras ganar un campeonato con River Plate que “él no medía la mejoría de un equipo con los títulos que había ganado, sino que al final, cuando dejaba un equipo, evaluaba si los jugadores que habían pasado por sus manos eran mejores o peores que cuando él los había cogido”.

Pues de eso se trata, de hacer mejorar a los que tenemos al lado y esa mejoría no solo es en el aspecto futbolístico, sino también en el humano;  porque los títulos, los partidos ganados, el dinero, los puestos en un organigrama... Todo pasa; lo que queda de verdad son los valores, la imagen que has proyectado sobre tu zona de influencia.

Nuestro mundillo está lleno de frases hechas; la mayoría tienen sentido, otras no tanto pero son usadas a diario. Personalmente, hay una que me cuesta entender, que la evito y que con ella muchas veces se tratan de justificar comportamientos irracionales por parte de los que estamos en este juego que tanto nos gusta y nos apasiona.

“Es que soy un ganador”, dicen. ¡¡¡Bendita frase!!!

Y yo pregunto: ¿A quién no le gusta ganar? A todos nos gusta. El que haya encontrado a un entrenador, jugador, directivo, aficionado o periodista, que no le guste, que lo diga, porque tendrá ante sí una especie humana digna de estudio.

Una vez dicho esto: ¿Quién es el mejor entrenador: el que transmite valores o el que solo gana títulos o partidos? Evidentemente la unión de ambas situaciones es la mejor; pero, desgraciadamente, nuestra profesión carece de la paciencia necesaria para obtener este resultado y os digo por experiencia propia que la paciencia en el fútbol da buenos resultados.

En una sociedad del “todo vale”, evitemos caer en lo fácil, en premiar solo el éxito. Vamos a dejar algo, vamos a transmitir situaciones que trasciendan del último resultado, vamos a tratar de mejorar nuestra zona de influencia porque será una forma de aportar nuestro granito de arena para que nuestra sociedad evolucione y les dejemos a nuestros hijos un espejo donde mirarse.

Un saludo.