"Reina" consorte, un tesoro en palacio

   Por todos es sabido que no hay alpinista que corone una gran cima sin porteadores, como no hay éxito sin sacrificio ni recompensa digna sin esfuerzo.

En estos tiempos en los que los valores mantienen una ardua lucha en busca de su identidad entre una sociedad hastía de mandatos y dirigentes sin escrúpulos, surgen figuras que en otro tiempo hubiesen pasado desapercibidas en la conquista del triunfo, y que hoy nos sirven de “speakers” para hacernos ver que en el maravilloso mundo del fútbol hay cabida para algo más que dinero, egocentrismo y falsos aduladores.

 

   Es así como conocemos la figura de José Manuel Reina Páez. Una persona común, un jugador de fútbol diferente, un portero.

Nada descubro si digo que “Pepe” Reina ha crecido en una de las mejores canteras futbolísticas del mundo, ha defendido la elástica de la Selección de su país pasando por todas las categorías inferiores hasta llegar a la Absoluta, y ha sido referente en la portería de uno de los mejores clubs en la historia de este deporte.

Con estos antecedentes no sería difícil de comprender que exigiera “un primer plano en la foto”, “la primera reverencia en palacio”.

 

   “Encerrado” entre las paredes de un grupo campeón, lleno de reyes y sin posibilidad de brillar más entre la Corte, es donde nace la grandeza de la leyenda.

“Reina”, aun sabiendo que su reinado tiene lugares a los que nunca podrá llegar, pero sabe aceptar su sitio con alegría y humildad, contagia optimismo, enardece al Pueblo, … Disfruta de su reinado con harmonía y serenidad, otorgando el brillo de la corona a otros iguales, pero siendo consciente que su generosidad robustece las murallas de “Palacio”.

 

   Un carácter conformado de forma magistral sobre la sólida base de valores tales como el respeto, la empatía, el altruismo, el autocontrol, la disciplina, la discreción… Valores en desuso pero imprescindibles en un “Reino” donde ni todos pueden ser “Rey” ni todos sabrían convivir siendo “Reina” consorte. Lección para todos aquellos que quieren coronarse en terrenos ya conquistados.

 

   Y todo el mundo reconoce y valora su dignidad, su sacrificio por la Corte. De la unión nace la fuerza, y una y otra vez se deposita la confianza en “Reina”, porque es sabido que tener leal “Reina” consorte, es tener un tesoro en “Palacio”.