Entrevista a Santiago Cecilia Illán (árbitro de Tercera División)

 "EL FÚTBOL ME HA QUITADO MUCHÍSIMO TIEMPO, PERO COMPENSA POR TODO LO QUE ME APORTA: VALORES Y APRENDIZAJES IMPORTANTÍSIMOS EN MI VIDA DIARIA, COMPAÑEROS, AMIGOS, EXPERIENCIAS Y DISFRUTAR DE ESTE DEPORTE"

 

 

Es esta quizá la presentación más complicada que he hecho desde que empecé a encargarme de las entrevistas de esta web. Los miembros de Trecera.com teníamos en mente desde hacía meses intentar acercar a nuestros usuarios el punto de vista de uno de nuestro árbitros. ¿Por qué Santiago Cecilia Illán? Porque ha ascendido esta temporada a Tercera como primero; porque conoce muy bien las dos categorías que tratamos en esta página; porque ha protagonizado varias veces nuestra sección “La Polémica”; pero sobre todo, porque es un buen árbitro y una magnífica persona.

Desde el primer minuto, él ha estado dispuesto a atendernos amablemente, siempre con una maravillosa sonrisa en los labios que nos ha hecho sentir en todo momento que estábamos con un amigo. No puedo dejar de agradecerle su valentía al aceptar este reto en forma de entrevista.

Yo he tenido la oportunidad de ver arbitrar a Cecilia Illán en numerosos encuentros. He escuchado y leído como lo catalogaban en innumerables ocasiones de chulo, de prepotente, de incompetente, de creído… Hay aficionados que se olvidan que, ese árbitro que está dirigiendo el encuentro de su equipo, ante todo es una persona. Y en este caso concreto, una persona fantástica.

Santi, sabes que desde que te conocí te deseo todo lo mejor en el mundo del arbitraje y, sobre todo, en tu vida. Espero que seas capaz de seguir luchando día tras día por cada uno de tus sueños (no dejes que nada ni nadie te los arrebate) y que al final de este camino, consigas alcanzarlos. Simplemente porque siento de corazón que te los mereces.

 

TRECERA.COM: Buenas tardes. ¿Cómo le apetece a uno un buen día ser árbitro?

CECILIA ILLÁN: Buenas. Pues mira, un compañero de gimnasio que era árbitro nos contaba los lunes historias de sus partidos y a mí me encantaban. A parte, me hizo ver la figura de árbitro desde otra perspectiva mucho más seria a como la venía antes. Esto, unido a que echaba de menos el fútbol (estaba desvinculado desde que me lo dejé en juveniles) y que me hacía falta el dinero, fueron los motivos por los que me decidí a ir a la Federación a informarme y ¡cómo me alegro de haberlo hecho!

T: ¿Ha sido tal y como esperabas?

CI: Para nada. Cuando jugaba, veía al árbitro como un pardillo al que le gustaba el fútbol, pero que como era tan malo y no valía para jugar, se tenía que meter a pitar si quería estar vinculado al fútbol (aguantar un ”puñao” de insultos y desprecios cada partido, en el mejor de los casos). Eso es lo que en los equipos y la sociedad te enseñaban, y actualmente mucha gente sigue pensando lo mismo, ¿o no? Solo hay que ver los vídeos de árbitros que hay colgados en Youtube donde nos ridiculizan, los comentarios de entrenadores como el soberbio de Mourinho al que tanta gente idolatra, etc. Empecé a cambiar mi concepto sobre los árbitros cuando conocí a este compañero de gimnasio, y por supuesto ahora es radicalmente opuesto al que tenía en un principio. Y una cosa te digo: a pesar de mi concepción anterior, JAMÁS les he faltado al respeto, y ya que he vivido las dos cosas creo que puedo afirmar con fundamento que es más difícil pitar un partido que jugarlo, y no hablemos de la responsabilidad: Un jugador puede tener un mal día, un árbitro no; un jugador se cansa y puede ser sustituido, un árbitro no...

Pero centrándome en la pregunta: "¿qué esperaba que era ser árbitro?" Pues esperaba que era pitar tu partido y que te aportaba el dinero del mismo. Punto. Ahora digo que es vivir y disfrutar del fútbol desde una perspectiva totalmente diferente a cualquier otra, ganar dinero, ganar cantidad de valores (esfuerzo, tolerancia, empatía, compañerismo, autosuperación, disciplina, responsabilidad…), estar en forma y aprender muchísimo sobre ciertas realidades de la vida (lo que te hace madurar y crecer como persona junto con los valores).

Temporada 2011/12. Tercera.

T: Dime una razón que darías para convencer a un joven de los que se está pensando colegiarse…

CI: Pues si solo pudiera decirle una razón le diría que se gana dinero y que va a poder comprarse lo que quiera. Con 15 o 16 años, ganar 200 euros todos los meses ¡es una bestialidad! Y seamos serios, es lo que más motiva a la gente para hacer algo en la actualidad. Eso sí, si el chaval solo va por el dinero, durará cuatro días; pero si realmente vale para arbitrar y disfruta haciéndolo, valorando de verdad lo que he comentado antes que te aporta el arbitraje, el dinero pasará a un segundo plano.

T: ¿Y un consejo?

CI: Le diría: “¡No te fíes ni de tu padre!” (se ríe).

T: Antes de ser árbitro, jugabas al fútbol. Cuéntanos algo de esta experiencia…

CI: De pequeño (6 – 11 años) me llamaban Arconada porque era muy buen portero. Pero sobre los 11 años me quedé cieguísimo y tuve que dejármelo. Por eso estuve hasta los 14 años sin poder jugar (tuve que dejarme también el tenis) porque no veía tres en un burro, ¡hasta que descubrí las lentillas! Entonces fiché por el Ciudad Jardín el primer año de cadetes, y el segundo año me llamaron para jugar en el Naval, y ahí me quedé para jugar en Primera Juvenil y en Liga Nacional.

Después me fui a Murcia a estudiar y me dejé tres años el fútbol, salvo campeonatos de la universidad y eso. Pero tenía mucho mono y al final volví a jugar, esta vez en el Blanca en Primera Territorial donde, por cierto, no me pagaron un duro de lo que me prometieron (por no seguir mi propio consejo y fiarme de la buena fe de la gente). Y ya al año siguiente jugué en el AC Murcia - Molina bajo las órdenes del mítico “Gato”, pero aquello era un cachondeo, aunque lo pasé genial… Ser jugador también aporta muchas cosas positivas.

Con el CD Naval (juvenil liga nacional).

T: ¿En qué posición jugabas?

CI: He jugado de todo menos de portero: de lateral, de central, de delantero… pero la que más me gustaba era la de mediocentro, porque no corría mucho y me llegaban todos los balones.

T: ¿Coincidió algún periodo de tiempo en el que compaginabas ser jugador y ser árbitro?

CI: Sí, claro. Cuando jugaba en el Blanca fue el año que empecé a arbitrar. Pero empecé en enero y los partidos eran de críos que solían ser sábado por la mañana, y los partidos con el Blanca solían ser domingo, así que pude compaginarlo. En cambio al año siguiente que ascendí a Segunda Territorial y empecé a pitar juveniles los domingos, me costó más compaginarlo con los partidos y a muchos de ellos no pude ir. Era un agobio, pero como bien se dice: palos con gusto, no duelen.

Con el CD Naval.

T: ¿Qué te hizo colgar las botas como jugador para ponértelas como árbitro?

CI: El último partido federado que jugué fue el AC Murcia – Santiago el Mayor, en el Sánchez Cánovas. Por lo visto era un partido problemático porque había jugadores que llevaban pique previo. La cuestión es que el árbitro llegó tarde al partido y se le olvidaron las botas en su casa, y mi entrenador (también presidente, delegado, utilero, etc) “el Gato”, al que guardo mucho cariño, le dejó unas botas que había en el estadio. No sé qué le pasó ese día a este hombre que desde el minuto uno empezó a insultar al árbitro y a faltar al respeto a todo el mundo, e inexplicablemente el árbitro no le decía nada. Empieza la segunda parte igual que la primera, liándola sin razón, y esta vez el árbitro lo amonesta, pero no le sirvió de nada porque siguió con la misma actitud, así que el árbitro se acercó a él y le dijo: “está usted expulsado”. Y el Gato en vez de irse, le dijo dando pisotones al suelo (imaginaos a un zagal de cinco años enrabietado): “¡pues ahora me das las botas!” Y que me des las botas, y que si no me das las botas no me voy, y nosotros diciéndole que por favor se fuera que queríamos seguir jugando. Y él que no, y que no, y que no…hasta que se formó la batalla campal, donde me dio vergüenza estar. Cuando el árbitro se escondió en el vestuario porque le iban a pegar, yo me metí con él y le dije que conmigo ahí no iba a pasarle nada, que se calmase y no se preocupase, y él me dijo: “tío, no entiendo cómo puedes estar jugando aquí”. De camino a mi casa, pensé que ya había vivido como jugador todo lo que tenía que vivir, y que no quería que me relacionaran con este tipo de conflictos, y menos siendo árbitro, así que decidí dejar el fútbol federado.

 

Celebración de un ascenso con su equipo.

T: ¿Se puede ser árbitro y jugar de modo federado? ¿Lo permite la federación?

CI: El hecho de ser árbitro en activo nos impide no solo jugar, sino ejercer cualquier cargo en un equipo que pueda comprometer nuestra imparcialidad. Incluso aunque el cargo sea en un deporte que no sea el fútbol pero tenga relación con un club de fútbol, aunque en este caso el CTA puede darnos permiso bajo una serie de condiciones. De Preferente hacia abajo creo que no hay ese tipo de incompatibilidad.

Con el AC Murcia.

T: ¿Tú te planteaste hacerlo?

CI: Claro que me lo planteé, pero como ya he comentado, es incompatible; y la mala experiencia del último partido me hizo decantarme por el arbitraje, donde pensaba que podía sacar más provecho y nuevas vivencias.

T: ¿Crees que el ser árbitro te hace respetar más al colegiado en caso de que juegues en un equipo?

CI: Totalmente. Cuando vives una experiencia sientes mucha más empatía por una persona que la está viviendo que si tú nunca la hubieras vivido. Antes podía pensar en determinados momentos que un árbitro se podía equivocar a propósito, ver algo y no pitarlo, beneficiar a algunos equipos por simpatía, etc. Pero ahora que soy árbitro soy consciente de que todo eso son tonterías. El árbitro va a hacerlo lo mejor que sabe y puede, y cuando se equivoca lo hace de manera inconsciente y sin malicia alguna. De verdad que a nosotros nos da igual quien gane o pierda. Aprovecho y digo que aquellos que piensan que desde la Federación se dan órdenes para beneficiar o perjudicar a ciertos equipos, que se les vaya de la cabeza. Nos dan los nombramientos sin ningún tipo de instrucciones.

 

T: En tu caso, ¿el haber sido jugador te ha hecho ser más dialogante en el terreno de juego cuando ejerces de colegiado?

CI: Tanto arbitrando como en mi vida cotidiana, hablo con quien se puede hablar. Si un jugador o técnico me pide aclaraciones, el tiempo que llevamos de partido… lo que sea, de manera educada, no tengo ningún problema en hablar con él. El problema es cuando me tratan como al mono de feria del partido, que así ocurre muchas veces, entonces mi actitud cambia, y es cuando me llaman chulo, prepotente, etc.

En definitiva, sí. El haber jugado te hace entender ciertas reacciones que se pueden dialogar sin necesidad de amonestar gracias a esa empatía de la que hablaba antes. En general, un árbitro o un entrenador que ha vivido como jugador el deporte en el que está implicado, es mejor que uno que no lo ha hecho, porque conoce perfectamente su “lógica interna”, que es algo que no se aprende de otra manera que practicando el deporte de que se trate (eso no significa que quien no haya jugado no pueda ser mejor árbitro que uno que sí lo ha hecho, porque los hay).

Temporada 2010/11. Preferente.

T: Os vemos en situaciones complicadas con las que tenéis que lidiar cada fin de semana. ¿Ese autocontrol que tenéis os hace ser distintos al resto en vuestro día a día?

CI: Para ser árbitro uno tiene que tener autocontrol. Pero es que el ser árbitro te hace tener todavía más autocontrol, lo que hace que en la vida seamos personas que aguantamos ciertas situaciones mucho mejor que otras personas que no han vivido la experiencia de ser árbitros. ¿O acaso cualquier persona aguanta que en su trabajo le digan hijo de puta, se tiren a pegarle, le escupan en la cara, y un largo etcétera, sin poder defenderse? (a todo esto, HACIENDO BIEN TU TRABAJO).

 

Con sus compañeros.

T: Después de escucharte no puedo dejar de preguntarte si crees que cualquiera puede ser árbitro…

CI: Para nada. Lo primero que tiene que ser uno antes de árbitro es ser persona, y hoy en día, que pocas personas quedan… Pero tampoco cualquier persona puede ser árbitro. Para ser árbitro se exigen una serie de capacidades, valores, habilidades, destrezas y conocimientos que no tiene cualquiera; por ejemplo, ese autocontrol del que hablaba antes. Mucha gente a la que le cuento anécdotas me dice lo mismo: “yo no podría aguantarlo…”. Eso contesta a tu pregunta… Por cierto, ¿tú podrías serlo? (risas). La responsabilidad es también un valor importantísimo…

T: Yo tengo claro que no podría, la paciencia no es una de mis virtudes (risas). Me consta que el ser árbitro conlleva mucho sacrificio personal a modo de entrenamientos y preparación. ¿Puedes comentarme algo al respecto para que nos hagamos una idea?

CI: Pues sí, sobre todo desde que cambió la directiva del CTA hace unos años, que nos exige una preparación física y técnica altísima.

Os voy a explicar cómo se hace la clasificación de final de temporada de los árbitros de 3ª División antes de nada: somos 28 árbitros de los cuales los cuatro últimos clasificados descienden a Preferente, y los diez primeros clasificados hacen el cursillo de ascenso a 2ªB, donde los tres primeros clasificados irán al examen de ascenso a Madrid. Esa clasificación general se establece mediante una nota que es el resultado de la suma de las notas de:

1.- informes: son la nota que nos ponen los informadores cuando vienen a vernos arbitrar.

2.- pruebas físicas: tenemos una a finales de agosto, por lo que en verano tenemos que entrenar, otras en diciembre, y otras en marzo (más las del cursillo de ascenso, en mayo, para los diez primeros). Estas pruebas se hacen en Alhama, y da igual que trabajes, que tengas un examen, etc., son OBLIGATORIAS. El no asistir o no superarlas implica un mes sin pitar hasta que las pases (en dos convocatorias, o si no se desciende directamente a Fútbol Base).

3.- asistencia a entrenamientos: dos veces por semana a una hora determinada. En mi caso y en la mayoría, necesitamos un tercer día de entrenamiento como mínimo.

4.- exámenes teóricos: tenemos cinco exámenes teóricos al año (seis los diez primeros clasificados) en Murcia sobre Reglas de Juego, redacción de actas, liquidaciones y Estatutos y Reglamento General de la RFEF.

5.- clases teóricas: tenemos una clase teórica a la semana.

6.- Redacción de actas: se escogen varias actas al azar y se evalúan, así que ya sabéis por qué algunos somos tan lentos en hacerlas (a parte porque un error en el acta puede implicar sanción para el árbitro de mínimo un mes).

Todo esto unido a dos concentraciones en San Pedro del Pinatar cada año, las horas de estudio , el día que tenemos que recoger las asignaciones, los días de partido, y el tiempo que quita para trabajar, estar con tus amigos, con tu familia, etc. Os hacéis una idea del sacrificio, ¿no?

 

En esta pregunta quiero aprovechar también para hablar de las actas. Los equipos se indignan muchas veces porque tardamos demasiado en hacerlas, aludiendo que tienen que volver a su localidad y que al día siguiente trabajan, etc. ¿Y nosotros no tenemos que volver a nuestra localidad y trabajar al día siguiente? Ya te he comentado que tenemos que ser muy meticulosos a la hora de redactarla porque nos ponen nota y nos pueden sancionar. Yo pongo de mi parte y hago el acta antes de ducharme a pesar de correr el riesgo de coger una pulmonía, bien. Pero es que encima, cuando entregamos el acta y se va todo el mundo que es cuando me ducho, resulta que no queda ni una gota de agua caliente, y eso ya sí que no. Así que el poner de mi parte se va a acabar en todos los campos donde me haya pasado alguna vez, lo siento… Que los equipos pongan de su parte, y nosotros haremos lo mismo encantados.

 

Temporada 2010/11. Preferente. 

 

T: Hace unos años te ocurrió un desagradable incidente que te hizo saltar a la prensa… Cuéntanos qué pasó y cómo acabó todo.

 

CI: Te hago un resumen: fue en un Primera Juvenil entre el Dolorense y el Cartagena. Cuando el delegado del Dolorense vino a presentarme las fichas, me dijo que tenía dos jugadores que iban a jugar con una camiseta con el número 16, y le dije que eso no podía ser, que le pusiera un esparadrapo y cambiara el 6 de una por un 8. El delegado se fue extrañado y se lo dijo al Presidente del Club. A los pocos segundos, entra por la puerta el Presidente diciéndome: “¿qué coño te pasa a ti? ¿ya has venido a jodernos?”. Le digo lo mismo que al delegado, y me dice “llevamos toda la liga jugando así con el División de Honor, y tienes que llegar tú a joder”. Y le dije que primero me hablara con respeto, que yo no le había hecho nada, y segundo que si no seguía mis instrucciones no se jugaba el partido. Y ahí aceptó y pusieron la tira de esparadrapo a la camiseta. Ya ves tú el problema de poner un trozo de esparadrapo, ¿eh? Pito la primera parte SIN NINGÚN INCIDENTE, y al llegar a los vestuarios entra y me dice: “hay que ser muy sinvergüenza para pitar como lo estás haciendo, que por tu culpa se me van a lesionar mis críos”. En ese momento entró un compañero al vestuario y empezamos a discutir los tres. Él siguió faltándome al respeto y le dije que se fuera del vestuario y me dijo que de su casa no lo echaba ni Dios, y me levantó la mano para pegarme. Ahí lo echamos del vestuario y trincamos la puerta con un banco porque no nos dio la llave y la gente que había en la puerta se nos abalanzó al ver que lo echábamos a empujones. Llamamos a la policía mientras aporreaban la puerta y a los 5 minutos se oye: “somos la policía”. Abro la puerta y me dice un “tipo” que medía unos dos metros: “o sale el árbitro a pitar la segunda parte, o entro y le doy dos ostias” (ni siquiera sabía que el árbitro era yo). Volvimos a trincar la puerta y ya vino la policía y se calmó todo.

 

Esa noche, tras pensarlo mucho, me decidí a denunciarlo, y eso es lo que salió en prensa. No fue ni mucho menos lo peor que me ha pasado como para llegar al punto de denunciarlo, pero quiero aprovechar la ocasión para aclarar por qué lo hice. Que un jugador, aficionado, incluso un entrenador, se comporte de esa manera, está FATAL, pero que lo haga el presidente de un club de Fútbol Base, eso no tiene perdón de Dios. Así que quiero que conste que yo denuncié a la figura del Presidente de una escuela de fútbol base por comportarse de esa manera, por el ejemplo que dio a “sus” críos de respeto, de educación, de deportividad, de clase, y de todo. Al final pues nada, tuvimos un juicio y condenaron tanto al Presidente como al supuesto policía nacional que llamó a la puerta a 150 y 100 euros o algo así. Pero vamos, que el dinero era lo de menos. ¡Ah! y el dinero era multa, no para mí, que no piense la gente que lo hice para sacar beneficio.

 

Temporada 2011/12. Tercera.

 

T: Mucha gente se olvida cuando os ve en un campo de fútbol que sois de carne y hueso, ¿podrías decirnos qué haces con tu vida además de arbitrar?

CI: Como en cualquier colectivo, hay de todo. Algunos árbitros son estudiantes, otros trabajan como abogados, ingenieros, profesores… otros son panaderos, camareros o policías, y otros están en la que llaman “la mayor empresa del país” (se ríe). Que no somos marcianos, ¿eh? La cuestión es que el arbitraje lo tenemos como algo a parte, no vivimos solo del arbitraje, salvo rara excepción.

En mi caso particular soy profesor de instituto, trabajo de nutricionista, y estudio un máster, inglés, y las oposiciones, lo que hace que el arbitraje sea todavía más sacrificado, si cabe. Por cierto, el trabajo de nutricionista voy a tener que dejarlo por dedicarme más al arbitraje, lo que implica otro sacrificio más.

T: ¿Qué les dirías a todos aquellos que van a un partido predispuestos a insultar al árbitro pite lo que pite, sin conocer apenas el reglamento?

CI: Normalmente no hablo con gentuza, y alguien que va a un partido de fútbol predispuesto a insultar me parece gentuza, a parte de los problemas que tenga en su vida privada para que vaya a los campos de fútbol a insultar, ofender o berrear. Pero si tuviera que decirle algo, le diría que se imaginara que quien pita es su padre, su madre, su hermano, su hijo… algún ser querido. Si esa persona tiene algo de corazón igual hasta se lo piensa dos veces antes de volver a hacerlo, pero no suele ser así.

El año pasado en La Arboleja uno de “esos” me escupió en la cara y la Guardia Civil lo denunció, y me venían diciendo a mí directivos del club local que cómo tenía esa falta de sensibilidad y de corazón, que el hombre estaba en el paro… En fin, creo que sobran las palabras… O es que a lo mejor yo vivo en la inopia y no me entero de que la gente en paro tiene derecho a humillar al resto, no sé…

Es muy fuerte que no puedan venir a vernos nuestros familiares por los insultos y el trato que recibimos, porque es algo desagradable. Eso no pasa en ningún trabajo.

Temporada 2010/11. Preferente.

T: ¿Os equivocáis tanto como dicen? (risas)

CI: Nos equivocamos como humanos que somos, pero muchísimo menos de lo que la gente piensa. Para opinar sobre una decisión arbitral hay que ser sensato, objetivo y, sobre todo, conocer las Reglas de Juego. Me hace mucha gracia cuando los jugadores me piden que pite ciertas cosas como: “dos contra uno”, “jugar el balón en el suelo”… Son cosas que se oyen en los patios del colegio, pero no vienen en las Reglas de Juego.

No obstante, que algún lector comente si es mentira lo que digo: si un jugador falla un penal, los compañeros le animan, y si algún compañero se lo reprocha, muchas veces el entrenador se encarga de castigarlo. Pero, ¿y si el árbitro se equivoca y no señala un penalti? Le protestan, lo insultan (en algunos casos lo agreden), directivos llamando a nuestro Presidente o al Sr. Monje Carrillo para tratar de hundirnos, una semana hablando en los foros de que los árbitros tienen tal manía a su equipo… Como diría el soberbio: ¿Por qué? Que alguien me responda, ¿por qué?

Aquí también aprovecho la ocasión para decirle a los ignorantes que hablan y critican sin saber, que cuando nos equivocamos DE VERDAD, SÍ QUE NOS SANCIONAN, así que tranquilos que no nos vamos de rositas… Y las sanciones son mucho mayores que las de jugadores y técnicos. Por ejemplo: a nosotros por insultar, nos caen de cuatro a diez jornadas. ¿Cuántas le caen a un jugador o a un entrenador? ¿Una o dos jornadas? Por fallar un gol a portería vacía, a un jugador no le cae nada, en cambio por un error técnico a un árbitro le pueden caer hasta seis jornadas.

En Psicología del Deporte, existe lo que se llaman “atribuciones de los deportistas”, que son para que lo entiendas, la búsqueda por parte de los deportistas, de la razón de sus éxitos y sus fracasos. Por ejemplo: un jugador lanza un penalti y lo falla, y se pregunta: ¿por qué he fallado el penalti? ¿Porque soy malo? ¿Porque el balón estaba flojo? ¿Porque el campo estaba mojado y me resbalé? Pues normalmente, los deportistas suelen atribuirlo a cosas externas: por el campo, por el balón, por el árbitro… pero nunca porque uno es malo, o porque se ha equivocado. Son lo que se llaman sesgos favorables al yo. Las personas suelen atribuir sus éxitos a factores internos, mientras que los fracasos los atribuyen a causas situacionales por la necesidad de proteger y aumentar su autoestima. En el fútbol es muy común atribuir los fracasos a las decisiones arbitrales, por eso siempre se equivoca el árbitro tanto para un equipo como para el otro en todos los partidos.

 

Temporada 2009/10. Tercera.

 

T: Suponemos que habrás vivido numerosos incidentes amargos con jugadores o aficionados... tanto en primera persona como por compañeros...

 

CI: Pues en realidad ni con jugadores ni con público he tenido nada grave a nivel personal (aunque haya tenido que salir escoltado en alguna ocasión) salvo un par de aficionados que me denunciaron por decirles supuestamente “los hijos de puta sois vosotros” (textual venía en la denuncia) como represalia a un acta que hice en un partido de juveniles el año pasado, que me rayaron el coche de puerta a puerta en un partido de cadetes en San Javier, y me partieron la antena en un juvenil en Las Palas. Esos gastos tenemos que pagarlos nosotros de nuestro bolsillo, salvo raras excepciones.

Con compañeros: el año pasado yo era el asistente principal en el partido en el que Pepe Menchón agredió a Ros Gómez. Es con diferencia el peor incidente que he vivido desde que entré a arbitrar. Encima de camino a los vestuarios había gentuza que berreaba: “te tenían que haber matado”, “si te mereces eso y más”... O lo que luego leí en los foros, que había gente que justificaba la agresión y disculpaba al bueno de Menchón aludiendo que era la tensión del momento. Pero bueno, ¿a dónde vamos a llegar? A ver si ahora vamos a disculpar a un violador porque en el momento se puso “tenso” y no pudo aguantarse. Pues como no es capaz de controlar sus impulsos y no pueden vivir en sociedad, hay que apartarlos de ella, y a ellos nadie los disculpa. Yo no digo que a Menchón haya que apartarlo de la sociedad ni nada de eso, pero debe pagar por lo que ha hecho a mi compañero, y por supuesto no puede volver a jugar al fútbol por no respetar las Reglas, sin más. Si hubiera sido al revés, Ros Gómez no vuelve a arbitrar en su vida, y en el campo, además, lo linchan.

T: A nivel personal, ¿cuál ha sido para ti la temporada más difícil y por qué?

 

CI: Mi primer año en Tercera División: me costó adaptarme a la categoría, porque estaba haciendo un máster, estudiando oposiciones y trabajando de nutricionista, y cuando te dedicas a muchas cosas a la vez, no puedes hacerlas todas bien, así que decidí tomarme menos en serio el arbitraje porque ese año no podía ascender al ser el primero en Tercera para centrarme mejor en el resto. En enero tuve un mal informe que siempre diré que fue totalmente injusto y no pude sacarlo adelante. Me asignaron partidos malos, no tenía aspiraciones de ascender porque el primer año no se puede y encima descendí, así que creo que está más que justificado.

T: ¿Y la mejor?

 

CI: Tanto el año que ascendí a Tercera, por varios motivos:

1º porque cuando empecé a arbitrar, me impuse el objetivo de ascender a 3ª División en 4 años, y lo conseguí.

2º porque salí en 2ªB (lo cual le agradezco a Adolfo Martínez Martínez), y

3º porque salí en playoff de ascenso a 2ªB (lo cual le agradezco a Ramírez Martínez),

como el año pasado, porque anímicamente me costó muchísimo volver a pitar después de descender, y lo hice bajo la condición de volver a ascender como primero, para demostrarme a mí mismo y a los demás que mi descenso fue un error, y lo conseguí; a parte de pitar muy buenos partidos y recuperar la ilusión.

 

Temporada 2009/10. Tercera.

 

T: Está claro que el descenso a Preferente supuso para ti una decepción enorme, más aún cuando ibas a ascenso por año...

 

CI: Diría que el descenso a Preferente es lo peor que me ha pasado a nivel personal. Anímicamente me destrozaron y se me derrumbaron muchos ideales, como el de que a base de esfuerzo uno consigue lo que quiere. Y a mí no hay cosa que más me hunda que el que me hagan echar por tierra mis ideales y valores.

 

T: Vamos a hablar de lo opuesto. ¿Cuál ha sido la alegría más grande que te has llevado en este mundillo?

 

CI: Cumplir mi objetivo de ascender este año como primer clasificado, recuperar el orgullo, la autoestima, y ese ideal de que a base de esfuerzo, se consigue aquello que te propongas (siempre que el objetivo sea alcanzable). Y por supuesto demostrar que fue un error que me descendieran.

Temporada 2010/11. Preferente.

 

T: ¿Te has esforzado mucho para volver a ascender esta temporada?

 

CI: Simplemente he tenido más tiempo para centrarme, y otras motivaciones extra respecto a otros años, que son las que he comentado antes: orgullo, demostrarme a mí mismo y a los demás que no merecía descender, etc. Lo que se traduce en mayor esfuerzo, dedicación y compromiso que otros años.

T: ¿Cuál es, por tanto, tu mayor ilusión en el arbitraje?

 

CI: Conseguir mis objetivos, y el primero es ascender a Segunda B, aunque lo tengo muy difícil por la edad. A día de hoy quieren árbitros mucho más jóvenes que yo, así que si ya es complicado de por sí, con 28 años aún más. No pido que me regalen nada porque jamás lo he hecho ni lo haré, pero por favor solo pido que tampoco se me quite. Yo por mi forma de ser, quiero conseguir las cosas por méritos propios, sin regalos ni peloteos.

T: ¿Es ese tu objetivo para esta temporada?

 

CI: Sí, ascender a Segunda B, pero hay muy buena competencia. Mis compañeros son árbitros buenísimos, y el nivel del arbitraje en la Región es tremendamente alto, pese a lo que la gente piense.

Temporada 2010/11. Preferente.

 

T: ¿Cómo es Cecilia Illán en su día a día? Se dice que los árbitros cambian mucho en un terreno de juego a como son fuera de él, ¿consideras que es cierto?

 

CI: Quien no me conoce piensa que soy un chulo y un prepotente. Pues como árbitro creo que se me considera igual. En mi día a día soy amable con la gente, humilde y casi siempre estoy de cachondeo. Cuando pito un partido mi personalidad no cambia, pero simplemente me adapto a la situación para controlar el partido como haría en la vida real (salvo que ahí el cachondeo desaparece). Siempre trato a los jugadores con educación y respeto, pero cuando ellos me lo pierden simplemente me pongo más serio, y si por eso se me considera un chulo, es porque la gente es ignorante. Y cuando digo ignorante lo digo con toda la razón, porque hay que saber diferenciar seriedad y autoridad, de soberbia, chulería y prepotencia.

El otro día pito un amistoso de Liga Nacional. Como no había separación entre el terreno de juego y los banquillos, los padres de algunos jugadores estaban pegados al banquillo. En teoría ahí no pueden estar, pero como era un amistoso, digo mira mientras estén callados me evito follones. Expulso al entrenador, y me dice uno de los padres: “eres un sinvergüenza y un hijo de puta. ¿Quién te has creído que eres, el Sheriff?”. Llamo al Delegado de campo y le digo “por favor, toda esa gente ahí no puede estar”. Bueno… el entrenador indignado, se da la vuelta y empieza a berrearme: “¿pero cómo que gente? Habla con respeto que no tienes ninguna educación. Eso son personas, no gente. Son personas. Chulo, que eres un chulo y un maleducado”. Si buscas la definición de gente en el DRAE, verás como pone que es “un conjunto de personas”. ¿Ves por qué utilizo el término ignorante?

Uno es como es, pero debe adaptarse al contexto en el que esté en cada momento. Y si es competente, se adapta de forma correcta a ellos. Tú que eres profesora entenderás bien a lo que me refiero con lo de las “competencias” (risas).

T: ¿Cómo es un día de partido para ti?

CI: Vamos a suponer que el partido es de 3ª División en Lorca, un domingo a las 17.30 horas. Primero decir que el sábado ya no podemos salir. El domingo me levanto sobre las 11 y desayuno algo ligero. Veo la tele o me meto un rato al ordenador a hacer cosas. Sobre las 13h me preparo la bolsa, y a las 13.30 como. No como siempre lo mismo, pero sí lo hago pensando en el partido, diferente a todos los días. Me siento diez minutos a reposar la comida, y sobre las 14.45 le doy un beso a mis padres, me desean suerte, y salgo a recoger a los asistentes. Mis compañeros suelen parar a tomar café, a mí como no me gusta el café, no suelo parar. Bueno, llegamos al campo alrededor de una hora y cuarto o así antes del partido, y comprobamos el terreno de juego, hago el acta, hablo con los asistentes mientras calentamos, y salimos a pitar el partido. Termina el partido, y entre que hago el acta y nos duchamos, puede pasar más de una hora. Eso hace que salgamos del partido sobre las 20.30 – 21h. Y a la vuelta normalmente paramos a cenar en algún sitio y hablamos del partido. A veces nos juntamos con otros compañeros que han pitado también, y la verdad es que pasamos un momento agradable. Dejo a los asistentes en su casa y llego a la mía sobre las 23 – 23.30h. Desde las 14.45 que salí de casa, el día entero…

Temporada 2010/11. Preferente.

 

T: Hay quien dice que cobráis demasiado, ¿qué tienes que decir al respecto?

 

CI: Que antes de hablar, se entere bien. Voy a ser breve: de un recibo de 500 euros de Tercera, algo más de la mitad nos la repartimos entre los dos asistentes y el árbitro principal. Unos 80 cada asistente, y unos 150 o 180 para el árbitro (a eso se le tiene que descontar la gasolina, unos 20€). El resto (poco menos de 200€, a veces más) se lo devolvemos a la Federación. En función de la distancia de nuestra localidad al campo, en unos cobramos más, y en otros cobramos menos, pero como media es algo así. Si alguien piensa que cobramos mucho todavía con toda la dedicación que tenemos durante la semana como he comentado antes, el día del partido que desde que salimos de casa hasta que llegamos pueden pasar unas 6-8 horas perfectamente, y lo que tenemos que aguantar en el partido, es cobrar mucho, pues que se meta a árbitro. Y luego de cada partido de juveniles devolvemos 5€ de cada recibo, 4 en cadetes… Además, llevamos muchos años cobrando lo mismo a pesar de que ha subido todo, eso nadie lo dice.

En general: pitamos un Tercera cada tres semanas (180€), a la semana siguiente un Liga Nacional (50€), a la siguiente un partido de Fútbol Base (40€), y a la siguiente otro Tercera (180€). Es decir, en un mes, ganamos unos 450 – 500 euros si con suerte en el mes coinciden dos Terceras.

Antes éramos pocos y pitábamos varios partidos en un fin de semana. Actualmente somos muchos, y rara vez pitamos dos partidos un mismo fin de semana.

T: Creo que incluso pagáis vosotros a principio de temporada, ¿estoy equivocada?

 

CI: No lo estás. Pagamos la colegiación, que eso incluye el seguro, mutualidad y la ropa que nos dan para pitar. Este año además nos han dado un chubasquero, un chándal, un macuto y ropa de entrenamiento. Cuanto mayor es la categoría, más tenemos que pagar. En Tercera División son unos 250 euros si mal no recuerdo. Y en Navidad pagan una merienda todos los que ascienden, y llevo cinco ascensos en seis años, así que al final me sale la broma por unos 300 euros al año (se ríe).

T: Sé que nunca se le debe preguntar esto a un árbitro, pero no puedo resistirme (risas): ¿De qué equipo eres?

 

CI: Aunque no lo debo decir... (risas) siempre he sido de la Real Sociedad y del Barça (y ni soy vasco ni catalán, soy alicantino).

T: ¿Tienes algún ídolo futbolístico?

CI: Ídolos futbolísticos he tenido muchos, sobre todo jugadores de la Real, del Barça, y de la selección de Suecia en el Mundial de EEUU. Y me encantaba la selección cuando la entrenaban Clemente y Camacho (se ríe).

T: ¿Hay algún árbitro al que hayas admirado?

CI: Admiro a todos los que llegan a Segunda B. Pero en particular me han sorprendido los tres que han venido de invitados a darnos charlas en las concentraciones técnicas que hacemos todos los años: Díaz Vega, Fernández Marín y Medina Cantalejo porque, a parte de por lo buenos árbitros que han sido, la clase, la cultura y la educación que demostraron. En general no me quedaría con uno, me gustan cosas de cada uno…

Temporada 2010/11. Preferente.

 

T: ¿Qué recuerdo guardas de tu primer arbitraje?

 

CI: Fue un partido de fútbol 7 en El Puntal. Lo pasé fatal porque no tenía ni idea de Reglamento. Menos mal que lo único que tuve que marcar es alguna falta (risas). Pensaba que habiendo jugado tantos años al fútbol me sobraba para saberme las Reglas, pero qué va... Como por aquel entonces hacía falta muchos árbitros, empezábamos casi sin saber nada, pero no hay nada peor que hacer algo en lo que eres un incompetente. A partir de ese partido, empecé a estudiar (se ríe).

T: Empezáis siempre arbitrando fútbol base, ¿echas de menos esos partidos?

 

CI: En absoluto. Los partidos de fútbol base suelen ser muy conflictivos, ¿eh? Muchos padres meten a sus hijos a los equipos para hacerlos figuras y no veas las que montan. Se pelean con los entrenadores, con otros padres, con los árbitros… calla, calla, prefiero no pitarles. El deporte escolar y de base debe ser recreativo, no competitivo, y eso mucha gente no lo entiende.

Temporada 2009/10. División de honor.

 

T: ¿Qué categoría te parece la más complicada de arbitrar de las que has pitado hasta la fecha?

 

CI: Mujer, yo creo que Tercera, porque cualquier fallo sale en “La polémica” (risas), lo que te obliga a ser mucho más perfeccionista, cuidar más detalles, estar más concentrado… Digamos que en categorías inferiores puedes ser más permisivo y eso quita presión.

Temporada 2010/11. Preferente.

 

T: Nos consta que empezaste en el 2006, cuéntanos cómo fueron las temporadas hasta llegar a Tercera…

 

CI: Pues mira, te cuento qué tal me fue en cada uno de los años:

Primer año: Entré en enero de 2006 y empecé pitando partidos de fútbol 7, tanto federados como de la liga local de Cartagena. Los partidos tenían cero de atractivo y no aguantaba los insultos, así que cada vez que llegaba a casa de pitar me planteaba el dejármelo. Seguí pitando porque necesitaba el dinero y porque ascendí a 2ª Territorial a final de temporada.

Segundo año: En la temporada 2006/07 empecé a pitar más partidos federados de fútbol 11, por lo que los partidos tenían algo más de emoción y empecé a tomar gusto a eso de ser árbitro, aunque seguía tolerando poco los insultos y la falta de respeto. Lo que no me gustaba era salir de asistente en Preferente y en Liga nacional. Ascendí de nuevo, esta vez a Primera Territorial.

Tercer año: La 2007/2008 es una de las más importantes porque aprendí en Primera Territorial (por aquel entonces no se pitaba con asistentes) a controlar partidos difíciles, donde los jugadores van a engañarte, no colaboran nada, al no tener asistentes casi siempre teníamos follones por fueras de juego, etc. Por tanto a nivel de aprendizaje fue una temporada muy importante.

Cuarto año: La 2008/09 fue a nivel de partidos y aprendizaje muy buena. Aprendí a pitar con asistentes en partidos también muy broncos, y salí de asistente en muchos partidos de 3ª división, en uno de 2ªB y en Play Offs de ascenso a 2ªB. Encima esta temporada cumplí el objetivo que me planteé cuando entré a árbitro: llegar a 3ª división en cuatro años.

Quinto año: La 2009/10 fue la peor. Me asignaron malos partidos, no disfruté del arbitraje porque estaba centrado en las oposiciones y porque me costó un poco hacerme a la 3ª división, y encima descendí. Cuando me confirmaron el descenso por mayo decidí dejármelo, pero a la hora de colegiarme en julio, lo pensé mejor y tomé la decisión de seguir casi por orgullo.

Sexto año: El año pasado en Preferente es donde más fallos he depurado y creo que la temporada que mejores partidos he pitado. Creo que la elegiría como la mejor porque disfruté pitando, y porque me ha servido para ganar mucha autoestima y experiencia.

Séptimo año: este año he empezado regular, por asuntos personales, pero a partir de ya estoy más que centrado y voy a hacer todo lo que pueda por cumplir mi objetivo.

 

Temporada 2010/11. Preferente.

 

T: ¿Qué hay de distinto entre pitar en Preferente y en Tercera?

 

CI: La diferencia de nivel es importante, pero se nota sobre todo en la presión que hay en Tercera, mucho mayor que en Preferente, por lo que te he comentado antes: en Tercera te sientes más observado (hay cámaras en casi todos los campos), al ser una categoría nacional parece que equivocarse es más grave, y por tanto la presión es mayor. A parte, el nivel de arbitraje es altísimo, y tanto ascender como permanecer en la categoría se hace mucho más complicado, con lo que el esfuerzo es mucho mayor.

T: ¿Ha habido algún momento en el que te hayas sentido realmente avergonzado en un terreno de juego?

 

CI: Casi todos los domingos tengo vergüenza, pero vergüenza ajena de los cuatro tontos que van a un campo de fútbol a faltar al respeto a todo el que pilla sin ningún motivo externo. El que vaya a eso es mejor que se quede en su casa dándose cabezazos con la esquina de la puerta.

Recuerdo un partido de juveniles donde yo era asistente y detrás de mí unos padres con niños pequeños insultando al árbitro. Y de repente, un niño que no sabía ni decir tres palabras, dice: “hijoputa”. Y todo el mundo riéndose, y los padres: “¡¡¡muyyyy bieeeen!!!”. Así tenemos la sociedad de mierda en la que vivimos, con perdón.

T: ¿E indignado?

CI: Indignado me he sentido un par de veces, una de ellas el año pasado cuando me sancionaron. Te cuento cómo fue. Muchos ya saben que fue en el Ciudad de Cieza – Pinatar. Antes del partido me dijo el delegado del Ciudad de Cieza que tenían una boda nada más terminar el partido, que a ver si sacaba pocas tarjetas y nos íbamos pronto. Pues bien, durante el partido expulsé al entrenador del Ciudad de Cieza y a dos jugadores (a uno por escupir a un contrario y al otro por malograr una ocasión manifiesta de gol). Al terminar el partido, perdió el equipo local 1-2 y se formó una pelea en la que expulsé a dos jugadores más del Ciudad de Cieza, y al pasar por el túnel de vestuarios me escupen en la cara como te he comentado antes. Cuando entré en los vestuarios, un directivo del equipo se tiró como media hora intentando tanto convencerme de que quitara la denuncia a quien me escupió, como de que quitara las expulsiones de sus jugadores al final del partido, y durante ese tiempo intentó entrar varias veces el delegado de equipo a firmar, pero este directivo le decía que se fuera, que no molestara. Cuando salió de mi vestuario el directivo, terminé el acta y al avisar a los delegados para que firmaran resulta que el delegado del Ciudad de Cieza ya no estaba, y solo firmó el del Pinatar. Eso suponía una sanción para el delegado del Ciudad de Cieza, así que yo mandé un anexo al acta diciendo que pensaba que el delegado había olvidado firmarla y que no es que se hubiera negado, todo para que no lo sancionaran, actuando de buena fe.

A los tres días me llaman diciéndome que me habían sancionado durante un mes por falsificar la firma del Pinatar, porque no era posible que firmara un delegado y el otro no. Todo esto sin preguntármelo ni a mí ni al Pinatar, y encima se filtró la sanción y salió en los periódicos como que había cometido irregularidades en el acta. Claro, el acta quedó invalidada y los jugadores del Ciudad de Cieza pudieron jugar el siguiente partido. Así que pedí el favor al Pinatar, y mandaron una declaración jurada como que sí fue su delegado quien firmó, y no yo (doy las gracias desde aquí a Mellado y al Presidente del Pinatar por la ayuda prestada), así que tras una semana sancionado me levantaron la sanción. ¿No crees que es motivo más que suficiente para indignarme?

Temporada 2009/10. Juvenil liga nacional.

 

T: ¿Sois tan inaccesibles como queréis aparentar? (risas)

 

CI: ¿Cómo que “como queremos aparentar”?¿Qué árbitro quiere aparentar eso? Ya te digo que en mi caso no tengo problema en hablar con quien se pueda hablar. Lo que sí tenemos vetado es comentar en foros y tenemos que llevar cuidado con lo que decimos, por aquí por ejemplo (risas). Espero no haber dicho nada que siente mal a nadie en esta entrevista. A ti tampoco te ha costado acceder a entrevistarme, ¿no? (risas).

T: (Risas) Puedo decir sinceramente que no, ni mucho menos… Vamos a tomar nota: ¿cuál es la actitud perfecta de un jugador para un colegiado a la hora de dirigirse a vosotros?

CI: El jugador que colabora con nosotros, esto es, el jugador que no te das cuenta ni de que está en el campo, que solo se dirige a nosotros para pedir la distancia, pedir sitio, etc., o que si te pide alguna explicación lo hace con respeto y educación. En definitiva, el jugador que te deja hacer tu trabajo y se dedica a hacer el suyo, NO PEDIMOS MUCHO.

T: A menudo os llaman chulos y prepotentes, ¿entiendes que os lo digan por vuestro comportamiento distante en el terreno de juego?

 

CI: No estamos para hacer amigos, sino para impartir justicia, y eso exige muchas veces ponerse serios y firmes. ¿O es que un profesor no se tiene que poner así cuando sus alumnos no le hacen caso? ¿O un policía? ¿O un padre a un hijo? Lo que pasa es que hay gente a la que le jode y mucho que seamos nosotros los que tomamos las decisiones definitivas, entonces te llaman chulo y prepotente. Insisto, no es distante la palabra, pero hay que mantener las distancias, que aunque suene igual, no es lo mismo.

 

T: ¿Cómo funciona la asignación de los líneas para un partido cualquiera? ¿Tiene el árbitro algún poder de elección?

 

CI: En Tercera División normalmente los elige nuestro delegado, pero nosotros podemos pedirlos también. Yo no suelo pedirlos, por darle la oportunidad a todos mis compañeros, salvo alguno que he sacado que por su actitud no volveré a sacar más. Los asistentes son o específicos o de Preferente para abajo.

T: No te voy a pedir que hagas una porra por los cuatro primeros en Tercera, que sé que se levantarían suspicacias, pero sí que te la pido por los tres ascensos de Preferente, categoría que dejas ahora atrás.

 

CI: Pues todavía no he visto ningún partido de Preferente este año, pero parece que Huércal Overa, Palmar y Olímpico vienen pisando muy fuerte… y el Muleño y Pinatar también creo que van a estar ahí.

T: ¿Qué te ha dado y qué te ha quitado el fútbol en estos años?

 

CI: Me ha quitado muchísimo tiempo, que es una de las cosas que más valoro, pero compensa por todo lo que aporta: valores y aprendizajes importantísimos en mi vida diaria, compañeros, amigos, experiencias, salud, y disfrutar el fútbol. También me ha dado muchos disgustos, y por cada disgusto una cana (risas). Pero sigue compensando lo bueno sobre lo malo, aunque cuando descendí no pensaba así.

¡Ah! Y otra cosa muy importante: me ha hecho decidir mi destino obligatoriamente. Te explico: siempre me ha gustado el trabajo de Policía Nacional, y dudaba entre eso o ser profesor. Y el decidirme por policía llevaba implícito renunciar al arbitraje, así que terminé decidiéndome por lo que soy. Tampoco puedes irte a estudiar fuera, ni a trabajar... el arbitraje ata mucho a un sitio. Ahora que pienso a todo lo que me ha hecho renunciar, espero que al menos me dé la alegría de seguir hacia adelante.

Temporada 2009/10. Juvenil liga nacional.

 

T: ¿Cuál es el mayor aliciente para ti al concluir un encuentro que has arbitrado?

 

CI: Tener la sensación de que he hecho las cosas bien. Me da igual la reacción que tengan los jugadores, la afición o los directivos, porque es subjetiva. He tenido partidos donde me han felicitado ambos equipos por el buen arbitraje, y sé que lo he hecho mal, y al revés (la mayoría de los casos).

T: ¿Quién es la persona que más te ha apoyado en los duros momentos?

 

CI: Mi madre es la que más sufre, pero a su vez la que más me ha apoyado. Pero mi familia en general.

Temporada 2009/10. Tercera.

 

T: ¿Tienes alguna superstición a la hora de arbitrar un encuentro?

 

CI: Siempre hago el sorteo con una moneda de diez céntimos. Si no tengo moneda de diez céntimos no se juega, ¿eh? (risas). Y en el pito llevo un amuletillo de la Virgen de mi pueblo.

T: ¿Qué es el fútbol para ti?

 

CI: Es un aliciente para ser un poco más feliz en la vida, o mucho más feliz…

T: ¿Se pueden hacer amigos de los de verdad en el colegio de árbitros?

 

CI: Compañeros muchísimos, y amigos alguno que otro, claro que sí. Pasamos mucho tiempo juntos y compartimos una afición muy particular que nos da mucho que hablar.

Temporada 2009/10. División de honor.

 

T: Si pudieras dar marcha atrás en el tiempo, ¿hay algo que hubieras cambiado?

 

CI: Me hubiera metido a árbitro nada más terminar de jugar en juveniles. El haberme metido tan tarde es algo que me da muchísima rabia.

T: ¿Cómo conociste www.trecera.com?

 

CI: Madre mía, ¡no me acuerdo! (se ríe).

 

T: ¿Da miedo nuestra sección de “La polémica”? Por eso de no acordarte cómo conociste esta web deberías salir más... (risas)

 

CI: (Risas) ¡Y tanto que da miedo! (risas). Trecera es una web que siguen jugadores, aficionados, directivos, ¡y nuestros dirigentes! Si aciertas en la jugada polémica, no hay problema, te quedas igual. Pero como falles… ¡te crucifican! (risas). Incluso a veces los profesores utilizan los vídeos de “La polémica” en las clases.

Temporada 2009/10. Tercera.

 

T: Es tu momento, aprovecha para mandar un saludo a quien tú quieras.

 

CI: A mis padres porque son los que más me apoyan y los que más sufren; a mi hermano, a mis primos Juan y José C., y a mi tío Carlos por crearme esta afición al fútbol; a mi iaia y mi tía por todo lo que rezan, a mis abuelos que me ayudan desde el cielo, a toda mi familia por lo que me apoya, y porque por ellos me esfuerzo cada día más y más; a Martuki, por animarme tanto en los momentos que más lo he necesitado; a mi amiga Noelia por su ayuda y por hacerme creer que puedo llegar a conseguir mis objetivos; a mis amigos por preocuparse por mí; a mi delegado Paco por todas las carreras que le meto y por ayudarme siempre que le pido, igual que a Ginés, Julito y Luismi; a los directivos y profesores del CTA, en especial a los de Cartagena y a todos mis compañeros, que son los que me han ayudado a formarme como árbitro y por los buenos momentos que me han hecho pasar juntos; a los miembros de Trecera.com por la labor impresionante que hacéis y por tenernos en cuenta también a nosotros; y a todos los que confían en mí, UN ABRAZO MUY FUERTE, Y MUCHAS GRACIAS.

T: Gracias a ti por llevar este deporte que a todos nos apasiona, desde un punto de vista distinto, tan dentro de ti. Muchísima suerte, Santi, y no olvides que en esta web siempre tendrás tu casa.

 

 Temporada 2009/10. Play offs de ascenso a 2ªB.

PREGUNTAS QUE NUESTROS USUARIOS HAN ENVIADO A SANTIAGO CECILIA ILLÁN:

Os agradecemos vuestra colaboración. Aquellas preguntas que no aparecen en este epígrafe es porque ya están incluídas en la entrevista que desde la web se preparó.

- Buenas tardes. ¿Tiene alguna ventaja para un árbitro que el partido que pita sea grabado? Porque los clubes pueden recurrir las tarjetas, por ejemplo, gracias a los vídeos... ¿os sirven para algo a vosotros? Muchas gracias.

CI: Si tenemos acceso al vídeo nos ayuda a obtener un feedback de actuación que nos ayuda a mejorar de nuestros aciertos y errores, y los de nuestros compañeros. Pero el resto son desventajas. Te explico: uno de los motivos principales por los que los equipos graban los partidos es para reclamar errores arbitrales, lo cual veo estupendo, ojo, porque somos personas y nos podemos equivocar, por ejemplo, al confundir el dorsal de un jugador y amonestar o expulsar a quien no era. Eso aunque es lo más justo y estoy de acuerdo, nos perjudica, puesto que nos pueden sancionar. 

En nuestro caso, si recibimos un informe donde el informador, que también es persona y se puede equivocar, se confunde (nunca de mala fe, espero) y nos pone que no sancionamos una agresión clara porque desde su perspectiva así lo fue, y en el vídeo demostramos que no es cierto, que el jugador simuló haber sido agredido y que por tanto acertamos en nuestra decisión, no se nos permite presentar el vídeo como prueba, cuando en nuestro caso no es quitar una simple amonestación, sino que puede significar salir de puestos de ascenso y entrar en puestos de descenso para lo que luchamos todo el año. Al no ver ese hecho, nos suspenden en el apartado de concentración, tarjetas justas y correctas, control de conducta violenta, coordinación con asistentes… informe desastroso.

Creo que la presentación de vídeos como documento de prueba debería considerarse tanto para los equipos como para nosotros, pero limitarlo solo a aspectos puntuales y graves, no a chorradas.

- Buenas tardes. ¿Qué le pediría a los equipos y aficionados para mejorar la visión sobre los árbitros? Gracias.

CI: Yo creo que la palabra clave es respeto, y el respeto se consigue a base de educación. Si se educara desde pequeños a los niños a respetar a los árbitros, el problema que tenemos acabaría para siempre. El problema de la educación es que los resultados no son a corto plazo, así que habría que combinarlo con importantes sanciones. En este caso las sanciones serían un parche para solucionar a corto plazo el problema, y la educación sería la solución definitiva a medio plazo. 

Algunas actuaciones que se me ocurren para conseguirlo serían: 

- Imponer sanciones ejemplares a los técnicos y directivos de equipos de fútbol base que falten al respeto (por eso denuncié al Presidente del Dolorense, como antes he dicho). Si un entrenador insulta al árbitro en cada decisión, sus jugadores harán lo mismo. 

- Sancionar a los clubes cuando los padres tengan una actitud violenta al ir a ver a sus hijos, pues eso fomenta la violencia. El club en su reglamento de régimen interno establecería obligatoriamente sus correspondientes sanciones. De esa manera, los padres llevarán especial cuidado y se reprimirán si lo que quieren es que sus hijos sigan jugando en un club, y los hijos se darán cuenta de las consecuencias que trae el actuar como energúmenos. 

- Restringir las críticas subjetivas que se hacen desde los medios de comunicación a la figura arbitral: comentaristas de televisiones locales y autonómicas, diarios deportivos, crónicas que se hacen públicas sin comprobar su veracidad… En el periódico salen todos los lunes crónicas arbitrales de Tercera y Preferente que no entiendo cómo permiten publicarlas viniendo de fuentes tan subjetivas. 

- Sancionar a los árbitros que falten al respeto a cualquier miembro de la comunidad deportiva (jugadores, técnicos, directivos, padres…). Esto es lo único que actualmente se lleva a cabo. 

- Educar desde la escuela concienciando a los alumnos de que el árbitro es un deportista más, valorando y respetando sus funciones, necesidad y el papel que ejercen dentro del deporte. 

Por hacer un símil, la actuación sería la misma que la que se ha hecho para reducir los accidentes por alcoholemia. Como las políticas de concienciación a partir de una edad funcionan poco, se debe sancionar a los que no cumplan las normas de convivencia y respeto, y educar a los pequeños para a ellos sí concienciarles.

 

 Temporada 2011/12. Tercera.

 

UN TEST BREVE  PARA SANTIAGO CECILIA ILLÁN:

Un sabor: picante.

Un color: el rosa.

Un olor: a césped recién cortado.

Un día del año: 25 de Diciembre.

Una prenda: bañador en verano, chándal en invierno.

Un número: ninguno.

Una virtud: tengo mucha fuerza de voluntad.

Un defecto: le doy demasiadas vueltas a todo.

Un libro: Canon de medicina interna del emperador amarillo.

Una canción: no puedo quedarme con una.

Un taco: copón.

Una palabra: por qué, aunque sean dos (risas).

Un ídolo: José Luis Sampedro.

Un sueño: llegar a Primera en el arbitraje.

Un amuleto: mis pulseras de la vírgen.

Una fobia: los insectos en general, sobre todo las arañas.

Un árbitro: yo mismo, Santiago Cecilia Illán.

Un género de cine: suspense.

Un hobbie: los coches.

Un recuerdo: los veranos con mi familia.

Un amigo: no te podría decir solo uno.

Un invento: las lentillas.

 

SI FUERAS… SERÍAS:

Un árbol: melocotonero.

Una fruta: melocotón de Cieza.

Un coche: el mío.

Un sabor: dulce.

Un olor: césped recién cortado.

Un color: amarillo.

Un deporte: atletismo.

Una prenda: un chándal.

Un jugador: Thomas Ravelli.

Un sentimiento: inquietud.

Una palabra: por qué, de nuevo dos (risas).

Un taco: cabrón.

Un personaje de los Simpsons: ninguno, pero me encanta Homer.