Entrevista: Sánchez (Costa Cálida)

"CAER ELIMINADOS POR EL NOJA FUE MUY TRISTE. CUANDO EL ÁRBITRO PITÓ EL FINAL DEL ENCUENTRO EL EQUIPO SE DESPLOMÓ; SE HABÍA LUCHADO TODO UN AÑO PARA QUE EN UN SOLO PARTIDO SE FUERA TODO AL TRASTE. PERO ESA ES LA GRANDEZA DEL FÚTBOL: UN INSTANTE LO CAMBIA TODO".

Debo comenzar la presentación de esta entrevista agradeciéndole al protagonista de la misma su paciencia y amabilidad en todo momento. Ha sido complicado el proceso de publicación por diversos motivos, y aún así, José Antonio siempre nos ha atendido con palabras agradables.

La primera vez que lo vi jugar, ya me pareció un jugador formidable, y es para mí una suerte el haberlo podido entrevistar porque, además de la gran calidad que tiene en el terreno de juego, lo avalaban en el plano personal referencias muy positivas. No puedo negar que, a pesar de todo, me sorprendió mucho conocer su trayectoria, ya que es la de un ganador nato desde sus comienzos en el mundo del fútbol.

Solo espero que la suerte lo acompañe allá adonde vaya, porque este jugador tiene mucho fútbol que dar. José Antonio, gracias por todo y ya sabes que en esta web tienes tu casa.

TRECERA: Empiezas siendo benjamín de primer año, ¿cómo surge en tu casa la posibilidad de que empieces a jugar al fútbol?

SÁNCHEZ: En casa siempre ha estado el deporte presente. Todos lo han practicado: mi padre, mi madre y mi hermana, y con ese sentimiento fui creciendo. Ellos querían que practicara algún deporte y lo que más me gustaba hacer era jugar al fútbol en el colegio (risas). Así que ya estaba hecho. Se puede decir que lo llevo en los genes.

T: Empiezas en la escuela de fútbol José Barnés y ya consigues un trofeo al jugador con más proyección, ¿qué significa eso para un niño?

S: Fue el primer trofeo que conseguí y aún no sabía bien qué significaba; aunque empiezas a darte cuenta cuando en la entrega de premios pronuncian tu nombre y tienes que ir a recogerlo delante de todos tus compañeros. Pero cuando eres niño no le das mucha importancia, hasta tal punto que cuando acabó la ceremonia se lo cambié a mi madre por el balón de fútbol que me estaba guardando. A eso sí le tenía aprecio. Es ahora cuando veo el trofeo de vez en cuando en la estantería de casa y cuando más satisfacción me da.

T: Siendo benjamín de 2º año en “JAF Gallego Patiño” acabas siendo campeón regional de fútbol 7. ¿Qué recuerdo guardas de esta temporada?

S: Esa fue mi primera temporada compitiendo, yendo a campos a jugar partidos de fútbol. Mis primeras lágrimas por perder, aunque también por ganar, son recuerdos imborrables; además aún sigo manteniendo relación con algunos de mis compañeros.

T: Consigues ser también el mejor jugador de la final, ¿este título te ilusionó?

S: La verdad es que sí que me ilusionó más que el anterior, porque aunque eres pequeño, la tensión del partido también se vive. Además, al día siguiente salió mi nombre por primera vez en un periódico (risas).

T: Siendo alevín de primer año sigues en “JAF Gallego Patiño”, y asciendes con el equipo a 1ª categoría de fútbol 11. Cuéntame algo de esta temporada.

S: En esta temporada recuerdo que perdimos más partidos en las primeras diez jornadas que en la anterior entera y la verdad que era una cosa a la que no estábamos acostumbrados. Nunca antes habíamos jugado en un campo tan grande, cuando eres alevín parece inmenso, y nos costó al principio. Pero al final de temporada tuvimos esa pizca de suerte que se necesita para ascender y lo conseguimos. El mejor recuerdo que tengo es la celebración del ascenso con todos mis compañeros.

T: Te vas entonces al Real Murcia siendo alevín de segundo año, a jugar en 1ª categoría. Ganasteis el campeonato quedando imbatidos. ¿A qué crees que se debió?

S: En pretemporada hicieron muchas pruebas y venía gente de toda la región a entrenar y gracias a ello se hizo como una selección. Yo por primera vez tenía compañeros de fuera de Murcia (Mula, Alcantarilla, etc.). Creo que realmente llevábamos el mejor equipo de la liga, pero no perder ningún partido en todo el año es muy complicado. La clave fue que todos enseguida empezamos a llevarnos muy bien y nos hicimos incluso amigos. Aún mantengo una muy buena relación con algunos de ellos.

T: El último partido de ese año lo jugásteis de una forma muy peculiar...

S: A lo largo de la semana un compañero comentó la idea, al principio éramos un poco reacios, aunque cuando llegó él con la mitad del pelo pintado de blanco y la otra mitad de rojo y su madre con pintura para todos, todos queríamos pintarnos como él (se ríe).

T: Sigues en el Real Murcia, ya como infantil, en 2ª categoría, y de nuevo logras ser campeón con tu equipo. ¿Cómo fue esa temporada?

S: Fue muy parecida a la anterior respecto a los resultados. Además se mantuvo casi la totalidad de la plantilla del año anterior.

T: Al año siguiente jugaste siendo infantil en 1ª categoría, y en este caso quedáis subcampeones por detrás del Cartagena, ¿cómo te tomaste no ganar el campeonato después de tantos años haciéndolo?

S: Fue un palo muy gordo para nosotros, además quedamos por detrás de nuestro eterno rival, ¡era aún peor! (risas). Pero bueno, si lo piensas ahora fríamente es cierto eso que dicen de que de una derrota se aprende más que de una victoria. Es posible que perder ese año hiciera que nos diéramos cuenta de que no éramos los mejores del mundo, sino que teníamos que seguir trabajando mucho. Además, el Cartagena fue un rival digno que se lo merecía tanto como nosotros, y ese año fue mejor.

T: Sigues en el Real Murcia siendo cadete y juegas en 2ª categoría. De nuevo lográis ganar el campeonato. ¿Cómo recuerdas esa temporada?

S: Un poco diferente al resto porque nos sentíamos con la obligación de ganar la liga, sensación que no habíamos tenido nunca. Cuando se consiguió fue como quitarnos un peso de encima.

T: Un año después, ya en 1ª, otra vez campeones. ¿No se cansa uno de ganar? (risas)

S: Este año fue especial. La liga se componía de dos grupos y los dos primeros clasificados se enfrentaban entre sí para ver quién iba al campeonato de España. En semifinales nos tocó el Cartagena y como dicen: la venganza se sirve en plato frío… (risas). El equipo estaba acostumbrado a ganar, y personalmente cualquier derrota me hacía mucho daño; prácticamente no sabía qué era eso y cuando sucedía, tardábamos más en reponernos.

T: ¿cómo recuerdas la vivencia de jugar el campeonato de España?

S: Fuímos con mucha ilusión. Para nosotros era nuestro mundial; teníamos la oportunidad de demostrar que también podíamos ganar fuera de la región. Además, nos tocó en el grupo el Real Madrid, nuestro primer partido y la motivación era máxima; aunque solo con la motivación no nos valió, porque nos metieron cuatro (se ríe). Por aquel entonces, jugaban en ese equipo Mata, Mosquera, Adrián González, Alberto Bueno... y la verdad es que eran realmente buenos. El segundo partido sí que ganamos contra el Flecha negra, de Extremadura; el resultado creo que fue 5-2, no lo recuerdo exactamente. Por tanto, nos la jugamos en el último partido del grupo con el Real Mallorca, pero no pudo ser, perdimos 2-1 y quedamos eliminados. Nos quedamos con la experiencia, que fue inolvidable.

T: ¿Cómo se toman tus padres todo esto de ganar año tras año?

S: Son las que más me apoyan. Siempre han estado allí, les estoy muy agradecido. No ha habido día alguno en que no me hayan llevado a entrenar, si no era mi madre era mi padre o al revés. Pero también son los que más me critican; cuando no hago un buen partido también me lo dicen, sobre todo mi madre, que es la que más me exige.

T: Aunque me has dicho que siempre en tu casa se ha practicado algún deporte no puedo dejar de preguntarte ahora si vienes de una familia futbolera...

S: Se puedo decir que no provengo de una familia futbolera que practicara el deporte en sí, solo mi tío ha jugado al fútbol a un nivel considerable. Pero esto no quiere decir que no les guste; a mi padre le gusta el fútbol más que a mí incluso, no se pierde un partido, le da igual de qué división o categoría sea. A veces llego a casa y está viendo algún partido y le digo: “¿cómo puedes estar viendo más futbol?”, y él siempre me dice: “si no hay otra cosa en la tele…” (risas).

T: Cuando uno gana tantos títulos, ¿las derrotas duelen más?

S: Una derrota siempre duele; aunque pierdas todos los partidos del año, una derrota es una derrota. Nunca te acostumbras a perder partidos, pero cuando no te ocurre normalmente se te queda una sensación de impotencia. Además, cuando eres niño expresas tus sentimientos de una manera más abierta; a mí, siempre que perdía un partido, se me caía alguna lágrima.

T: Pasas a ser juvenil de primer año y juegas tanto en 1ª categoría como en Liga nacional. Quedando en ambas categorías como campeones. ¿Qué recuerdo guardas de ambos equipos?

S: Guardo un buen recuerdo de ese año porque ya en juveniles notas un salto de calidad importante, pasas a jugar con gente que tiene casi tres años más que tu, y eso se nota mucho a estas edades. Cuando jugaba con mi equipo siempre quería destacar para así hacerme notar y que me subieran con los “mayores”; y ya cuando lo conseguía era diferente, sentía que el trabajo había dado sus frutos y que ya solo quedaba disfrutar del premio. Encajé bien en liga nacional, había muy buena gente allí.

T: Háblanos de ese grupo de élite al que perteneciste dentro de los juveniles del Real Murcia...

S: Era una selección de jugadores de las bases del Real Murcia. Los encargados del grupo escogían a una serie de jugadores de las diferentes categorías que más o menos destacaban en sus equipos, y entraban dos o tres días por semana con ellos. Se creó con la esperanza de acercar el fútbol base al primer equipo, entrenar en las mismas instalaciones, con unas técnicas de entrenamiento especializadas similares a las practicadas por el primer equipo... Incluso jugábamos de vez en cuando partidos contra el primer equipo. Era una manera diferente de entrenar respecto a como lo hacíamos en nuestros equipos. Pero esa selección no era cerrada, a veces variaba en función de tu actuación el fin de semana con tu equipo; ellos iban a verte jugar y te corregían los errores. Era como un entrenamiento más individualizado.

T: Como juvenil de 2º año jugaste la mitad de partidos con el Liga nacional, quedando campeones. ¿Cómo viviste ese logro?

S: Casi la primera vuelta la jugué con el Liga Nacional entera, eran mis compañeros de siempre y me encontraba muy bien en ese equipo. Me quedo con el recuerdo de la celebración del título, creo que era la primera vez que nos íbamos de cena todo el equipo juntos, sin padres de por medio, y después salimos a dar una vueltecilla todos (risas).

T: La otra mitad de partidos los jugaste con el DH, un salto importante para ti, imagino...

S: Aunque jugando con el Liga Nacional estaba perfecto, donde de verdad quería jugar era en DH. Esa liga era otra historia, con equipos de nombre a nivel nacional. El nivel de exigencia ya era muy alto, donde nos medíamos a equipos con jugadores soberbios. Me quedo con la visita a Valdebebas. Nunca antes había estado en unas instalaciones de ese tipo, son espectaculares. He estado en La Masía, en la antigua ciudad deportiva del Real Madrid, en Paterna... pero como Valdebebas ninguna. Me quedé muy impresionado.

T: ¿Cómo acaba la campaña para el equipo?

S: Ese año no fue bueno a nivel de resultados, creo que nos salvamos en la penúltima jornada, pero no estoy seguro del todo. Fue a partir de esta temporada donde empecé a darme cuenta lo difícil que es ganar un partido.

T: ¿Qué pasó con el grupo de élite esa temporada?

S: La verdad es que no sé qué pasó exactamente... de una temporada a otra desapareció.

T: En tu último año de juvenil ya formas parte del DH de forma indiscutible, tanto es así que eres capitán del mismo. ¿Qué supuso para ti esto?

S: Era algo nuevo para mí, nunca antes había sido el primer capitán de un equipo a pesar de todos los años que llevaba en el club y para mí fue un reto. Sentía orgullo llevando el brazalete del club de mi región por distintas ciudades de España.

T: Alcanzáis una buena posición...

S: Conseguimos quedar 5º, a pocos puntos de los puestos que daban opciones a luchar por el campeonato de España, pero no fue una temporada fácil. Creo que era el año que se formaba el equipo con más gente de fuera de la región y al principio fue difícil porque aunque todos encajamos bien entre sí, habíamos jugado muy poco juntos. Pero poco a poco, poniendo cada uno de nuestra parte, desde el entrenador hasta los jugadores, pasando por el preparador físico, conseguimos sacarlo adelante, encadenando una serie muy buena de resultados.

T: Un año después, en la temporada 2007/08, toca dar el salto al fútbol senior y lo haces en Tercera División, en el Moratalla en calidad de cedido. ¿Cómo surge esa posibilidad?

S: Al salir de juveniles, cuatro o cinco jugadores hicimos la pretemporada con el Real Murcia B, pero en ese equipo estaban puestas muchas esperanzas para subir y el entrenador prefirió quedarse con jugadores con un poco más de experiencia en la categoría para obtener el ascenso. Al ser un filial yo no lo entendí muy bien, pero no me quedó otra que buscarse la vida fuera del Real Murcia después de nueve años. El entrenador del Moratalla, Pedro Luis, que había sido mi entrenador en alevines, me conocía bien, y me dio esa oportunidad de jugar en Tercera.

T: Te fuíste un poco lejos...

S: Moratalla no está lejos... ¡está muy lejos! (risas). Todos los días ir allí resultaba a veces desesperante, pero lo realmente duro para mí era la vuelta, que se hacía muy larga. Eso sí, tuvimos la suerte de que no siempre entrenábamos allí; muchos días, al haber mucha gente de Murcia, entrenábamos en Alguazas, que me pillaba bastante más cerca.

T: ¿Notaste la diferencia entre el DH y Tercera?

S: Realmente la diferencia se nota a nivel de agresividad deportiva. En DH hay muchos jugadores con una calidad extraordinaria pero que a veces no son tan expeditivos como lo puede ser un central de Tercera, ¡con esto no me refiero a que en Tercera solo se dan patadas! (risas), que en Tercera hay muchos jugadores que tiene más calidad que algunos de los que ahora están jugando en Primera (risas).

T: Jugaste todos los partidos, excepto dos...

S: Ese año lo jugué todo ya que el entrenador depositó mucha confianza en mí. Pero los dos partidos que más ganas tenia de jugar, no pude jugarlos: la ida y la vuelta contra el Real Murcia B, que por contrato no podía. Me quedé con las ganas de demostrar que podía estar al año siguiente en ese equipo.

T: En la temporada 2008/09 te vas al Sangonera a 2ªB, siendo el jugador más joven del equipo. ¿Por qué tomas esta decisión?

S: Ese año me desvinculo del Real Murcia totalmente y firmo en Sangonera. Es una apuesta arriesgada por mi parte al ser el más joven de la plantilla y el que menos experiencia tenía en este mundo. Pero creí que era el momento de dar el salto, y me vi con posibilidades.

T: ¿Cuál crees que es el motivo por el que no dispones apenas de minutos?

S: Esa pregunta habría que hacérsela a Paco Pliego que era el entrenador (risas).

T: Decides dejarte el Sangonera para volver a Tercera esa misma campaña en el mercado invernal, en este caso a La Unión. ¿Por qué allí?

S: Tomo la decisión de salir de Sangonera en busca de minutos. Paco Cuco, el entrenador de La Unión, me llama y me convence; además, allí tenía ex compañeros que me hablaban maravillas de ese equipo, así que no lo pensé. Si me llego a quedar en Sangonera nunca se sabe qué podría haber pasado, pero creo que tomé una acertada decisión.

T: Allí sí jugaste y os metéis en play-offs, ¿con qué momento te quedas de aquello?

S: Me quedo con el momento de celebrar que nos metíamos matemáticamente en play-offs, todos en la ducha saltando. Pasamos por momentos muy duros donde habíamos trabajado mucho para lograrlo.

T: Pasáis la primera ronda contra el madrileño Rayo Majadahonda, sin embargo, el Noja os elimina. ¿Cómo fue eso para el equipo?

S: Pasar la primera ronda fue una alegría inmensa, pero quedar eliminados por el Noja fue una tristeza aún mayor. Cuando el árbitro pitó el final del partido, el equipo se desplomó; se había luchado todo un año para que en un solo partido se fuera todo al traste. Pero esa es la grandeza del fútbol: un instante lo cambia todo. Tengo una imagen grabada en la cabeza que creo que no olvidaré nunca: entrar al vestuario y ver a toda la plantilla a lágrima viva, desde el central más veterano hasta el propio presidente. El viaje de vuelta fue muy pesado. Yo tuve la “suerte” de que al día siguiente tenía el examen de selectividad y tenía otras cosas en las que pensar, pero aún así fue muy duro.

T: La temporada pasada sigues en La Unión, aunque el conjunto minero pasa a ser filial del Cartagena. ¿Qué supone eso para ti? Sabemos que entrenabas con el primer equipo...

S: Supone una oportunidad de estar en un filial con equipo en 2ª División, por tanto una oportunidad para dar un salto significativo en mi carrera futbolística. Cuando iba con el primer equipo tenía la oportunidad de entrenar con magníficos jugadores que han hecho grandes cosas en el mundo del fútbol, como es el caso de Víctor, De Lucas, Cygan... Intentaba aprender lo máximo que podía de ellos.

T: Te convertiste en el capitán del equipo, ¿qué significa para Sánchez llevar el brazalete?

S: He tenido la suerte de llevar el brazalete de los dos equipos más históricos de la región. Para mí es un orgullo, porque es una recompensa al trabajo de tantos años.

T: Fuíste también el jugador que más minutos disputaste del equipo...

S: Para esto tienen que darse tres circunstancias: que el míster confíe en ti, que esa confianza que deposita en ti sea devuelta en resultados y, las más importante de todas, que te respeten las lesiones. Yo tuve la suerte de contar con las tres.

T: ¿Fue una desilusión que no os colárais por muy poquito en los play-offs en esta ocasión y quedáseis quintos?

S: Al principio de temporada el objetivo no era meternos entre los cuatro primeros, pero los resultados se fueron dando y todos creíamos que podíamos llegar a estar en plays, cogimos esa confianza que se necesita para estar ahí. Creo que merecimos meternos, pero la desgracia es que solo van cuatro equipos y hubo otros equipos que lo merecieron más que nosotros. 

T: A pesar de no clasificaros para disputar los plays, imagino que fue una gran temporada para ti, ¿con qué te quedas?

S: La temporada fue magnífica en todos los sentidos. Me quedo con esos partidos que remontábamos en los últimos minutos y todos nos abrazábamos para celebrarlo. El año pasado éramos como una familia.

T: Esta campaña decides emprender una nueva andadura en el Costa Cálida. ¿Qué te hace decantarte por este equipo?

S: La filosofía del Costa Cálida ya me gustaba el año pasado: un equipo muy joven, que intentaba bajar la pelota y jugar, y que además lo hacía muy bien. No conocía el club por dentro pero tenía ex compañeros que me hablaban bien de él. Además hubo un factor que influyó mucho en mi decisión y fue la universidad: el entrenar por las tardes me permitía asistir a casi el 100% de las clases. En verano fue el Costa Cálida uno de los primeros equipos que se interesaron por mí y me decanté por lo que me ofrecían. A día de hoy, creo que acerté.

T: ¿Qué valoración haces a nivel personal de esta campaña?

S: Desde el primer día me encontré muy bien, los veteranos me acogieron como uno más. A nivel personal estoy muy contento por cómo me salieron las cosas.

T: ¿Qué opinas del cuerpo técnico del equipo?

S: No tengo queja alguna de ellos. Intentan hacer las cosas bien, siempre con muy buena voluntad.

T: ¿Y de los compañeros?

S: El grupo humano ha sido el gran secreto que ha tenido el Costa Cálida para que acabara líder de Tercera. No ha habido ni un mal rollo en el vestuario en toda la temporada y eso que no siempre hemos estado líderes, hasta hemos ido en descenso, y las cosas en descenso para un equipo que está hecho para estar arriba no son fáciles, pero confiamos los unos en los otros. No siempre tienes un buen día en tu vida personal, pero era llegar al entrenamiento y esta gente era capaz de sacarte una sonrisa.

T: Efectivamente, todos sabemos que hubo momentos realmente difíciles en los que parecía que no salían las cosas, ¿eso cómo se vive desde dentro?

S: Pues como te he dicho, no siempre fuímos líderes. Perdimos tres de los cuatro primeros partidos, estábamos en descenso y la gente de fuera perdió la confianza en nosotros. Pero lo más importante fue que nosotros no; sabíamos que, tarde o temprano saldrían las cosas, y gracias a ello desde ese punto de inflexión las cosas fueron sobre ruedas a lo largo de la liga.

T: ¿Ha merecido la pena todo lo vivido esta temporada, a pesar de las críticas cuando se decía que teníais un presupuesto alto y no estábais donde se esperaba?

S: Es verdad que cuando tienes un presupuesto alto las expectativas son mayores y parece que estás obligado a sacar resultados positivos; pero todos los equipos necesitan un tiempo y no siempre es el mismo para todos, nosotros tardamos un poco más. Antes de empezar la liga parecía que ya la habíamos ganado sin jugar ni un solo minuto. Así que, sí, ha merecido la pena.

T: Al final demostrásteis que la calidad estaba ahí...

S: Como decía José María, un gran compañero: “confianza en mí y en nuestro compañero”. Esa fue la filosofía que seguimos para salir del pozo donde nos encontrábamos. La calidad tiene que estar, pero sin el trabajo no hubiéramos llegado a ningún sitio.

T: Llegan los play-offs y la desilusión. ¿Qué crees que le ha faltado al Costa Cálida?

S: Se necesitan muchas cosas para poder ascender, pero un poco de suerte no nos hubiera venido mal, sinceramente, porque un partido se decanta por pequeños detalles y en estos plays ninguno cayó de nuestro lado.

T: ¿Supuso una decepción grande la eliminación?

S: No fue una decepción. El objetivo de la temporada se cumplió, que era entrar en play-offs, y más si cabe acabando campeones. Eso sí, cuando quedas eliminado te invade la sensación de que se te ha escapado una buenísima oportunidad.

T: ¿Cuál ha sido para ti el peor momento en estos plays?

S: Para mí hubo dos. El primero en Asturias, cuando el Marino de Luanco marcó el tercero, y ya sabíamos que nos íbamos para casa; el segundo fue en la vuelta en casa contra la Arandina al encajar el segundo gol, ahí se esfumó toda esperanza.

T: ¿Qué te pareció el Marino de Luanco? ¿Y el ambiente que se respiraba en Asturias? Tenemos entendido que es mucho más futbolístico que el de aquí...

S: El Marino me pareció un equipazo, por encima de la categoría, un equipo de segunda B. Allí sí que hay ambiente de fútbol, un claro detalle son las pancartas en las ventanas de las casas, solo con eso ya iban ganando 1-0 sin saltar al campo. La afición era increíble.

T: La sensación que dejó el partido ante la Arandina, en casa al menos, es que os eliminó un equipo que no demostró ser mejor, ¿en el equipo sentísteis lo mismo?

S: Nos elimino un buen equipo, los hechos lo demuestran: ha ascendido a segunda B. Aunque sí es cierto que es como decís, no creo que existiera diferencia entre los dos equipos, pero los detalles marcan el partido y todos se decantaron a favor de ellos.

T: ¿Os jugó una mala pasada el empate a cero de la ida?

S: Para nada. Nosotros salimos muy tocados del partido de Asturias, sobre todo psicológicamente, pero supimos trabajar bien durante la semana y llegar allí en las mejores condiciones. Fuímos a jugar nuestro partido, a dejar la portería a cero, y lo conseguimos; quizás un gol allí hubiera cambiado mucho, pero las cosas salieron así, y volvimos muy contentos de Aranda.

T: ¿Cuál crees que fue la clave en los partidos de esta eliminatoria para caer eliminados?

S: Son muchas las claves que marcan una eliminatoria... no podría decantarme por una. Cuando caes eliminado son varias la cosas que podrías haber hecho mejor.

T: ¿El nivel del grupo XIII puede haber pasado factura a los conjuntos murcianos?

S: Sinceramente creo que sí. Es más, ningún equipo murciano ha sido capaz de ganar un partido en estos play-offs de ascenso.

T: Toca hablar ahora de la selección murciana, con la que has ido convocado en múltiples ocasiones. ¿Cuál fue tu primera convocatoria y cómo recuerdas ese momento?

S: Mi primera convocatoria fue siendo alevín. Era algo nuevo para mí, solo conocía a mis compañeros de equipo que venían conmigo; al principio estás un poco asustado, pero te das cuenta que son chicos normales, como tú. Recuerdo que fue la primera vez que entrenaba con un chico de color, todo el mundo hablada de él... ¡hasta le cogí un poco de miedo, era dos veces yo! (risas). Ahora es un gran amigo mío.

T: Te llaman también siendo infantil, sin embargo, no hubo competición, ¿a qué se debió?

S: No tengo ni idea, la verdad.

T: Siendo cadetes quedáis incluso Terceros de España, ¿cómo recuerdas aquello?

S: La fase final fue en Las Rozas, donde entrenaba la Selección. Fue bonito poder jugar en las instalaciones de la Selección. Pero tengo un recuerdo agridulce: quedamos eliminados en semifinales en penaltis. La tensión que se vivía no era normal.

T: Cuéntanos alguna anécdota que se te venga a la mente con nuestra selección...

S: Pues mira, fuímos a un hotel con la selección cadete en Madrid y en el hall del mismo había un hombre tocando el piano. Esa persona era increíble, nadie sabía cómo lo hacía, pero pasaras a la hora que pasaras estaba ahí sentado, sin moverse, tocando el piano (se ríe).

T: Hablemos un poquito más de ti. ¿Has marcado muchos goles a lo largo de tu carrera deportiva? ¿Cuál ha sido el más importante para ti?

S: Cuando eres pequeño, metes muchos mas goles, ahora cuesta mucho meter un gol. Si tengo que elegir esta temporada, me quedaría con el que metí al Cieza en casa, por la importancia que tenía.

T: ¿Qué te ha enseñado el fútbol en este tiempo?

S: Me he dado cuenta que hay que trabajar mucho para conseguir lo que uno quiere; aunque a veces no es suficiente, hay que sacrificarse mucho para conseguir la recompensa.

T: ¿Qué te ha dado y qué te ha quitado?

S: Me ha dado amigos y me ha quitado mucho tiempo.

T: Un consejo que siempre tengas presente...

S: Disfruta de lo que tienes ahora, no de lo que tendrás después, porque puede que nunca llegues a tenerlo.

T: ¿Tienes alguna superstición a la hora de jugar un partido?

S: Tengo varias, como persignarme antes de cada parte tres veces. Cosas relativamente normales, no sé; creo que la más excéntrica puede ser ducharme en el campo antes de cada partido.

T: ¿Cómo es un domingo de partido para Sánchez desde que se levanta hasta que llega al campo?

S: Me gusta levantarme con tiempo, desayunar fuerte y para el campo. No hago nada especial, como un día cualquiera.

T: ¿Ha habido algún jugador rival que te haya desesperado en un encuentro?

S: Cualquier rival te puede dar el día, pero ninguno en especial.

T: ¿Cómo es Sánchez en un terreno de juego? ¿Y fuera de él?

S: Dentro del campo, intento disfrutar, si es con el balón mejor, pero si toca sacrificarse y ponerme el mono de trabajo, pues nos ponemos a ello. Fuera del campo, a primera vista puede ser un poco tímido, introvertido; pero quien me conoce bien sabe que no es así, siempre estoy de broma, me gusta reírme mucho.

T: ¿Qué es el fútbol para ti?

S: Para mi es una forma de vida. Desde muy pequeño estoy en este mundo, y ahora mismo no me veo sin él.

T: Un deseo futbolístico que tengas...

S: Es un sueño muy difícil, pero entrar a un terreno de juego mientras suena el himno de la Champions tiene que ser realmente precioso.

T: Tu momento más duro en el mundo del fútbol...

S: Caer eliminado de play-offs con La Unión.

T: ¿Qué equipo es el que levanta tus pasiones?

S: Real Madrid, sin duda.

T: Si pudieras dar marcha atrás en el tiempo, ¿hay algo que hubieras cambiado?

S: No cambiaría nada, las cosas son como son y hay que vivir con ello.

T: ¿Cómo conociste www.trecera.com?

S: Algún compañero me habló de ella, pero hace un tiempo ya y no recuerdo quién fue.

T: Es tu momento, aprovecha para mandar un saludo a quien tú quieras.

S: Bueno, pues quiero saludar a mi familia, en especial a mis dos abuelas: Antonia y Loli, que no tienen nunca la oportunidad de ir a verme jugar. No me olvido de mis amigos, que siempre me echan en cara que no los llamo nunca. Tampoco puedo olvidarme de mis compañeros de carrera, que son unas verdaderas “máquinas”.

T: Muchas gracias por todo, Sánchez.