Jornada 4. Real Murcia 1-2 San Fernando

 

De los errores no se aprende

El Real Murcia se afianza en el último puesto de la clasificación tras sumar su cuarta jornada consecutiva sin conocer la victoria

El San Fernando también ahonda en la crisis de un conjunto grana nefasto en el primer tiempo y que, pese a reaccionar en la segunda parte, no merece sumar.

Dicen que de los errores se aprende. Pero posiblemente esa frase nunca salga de la boca de los que no saben lo que significa la palabra fracaso. El Real Murcia, en estas cuatro jornadas ligueras, está fracasando. En cinco temporadas en Segunda B, solo se había visto algo parecido en la segunda vuelta del curso pasado. Los resultados, un punto de doce posible, no son lo peor, lo más grave es la imagen que semana a semana ofrece un equipo que es incapaz de competir da igual que juegue en casa o fuera, que se enfrente a un 'gallito' o a un recién ascendido, que utilice a unos jugadores o a otros.

Se quedó Adrián Hernández con la última media hora ofrecida frente al Algeciras. Ese era el camino a seguir. Hablaba además el técnico grana de corregir errores, fallos que habían castigado a su equipo en cada uno de los partidos anteriores. Pero, ayer, en Nueva Condomina el Real Murcia demostró que es un mal, pero que mal estudiante. Culpa que también es de unos tutores -llámenlos KBusiness- que llevan un año dejando al libre albedrío lo deportivo.

No podrá quejarse nadie del club de que ayer se escucharon pitos. Todo lo contrario. La afición aguantó en silencio una nefasta primera parte y luego, cuando vieron una pequeña reacción, intentaron empujar al equipo en busca de la primera victoria de la temporada, sin embargo, cuando el colegiado señaló el final del partido la mayoría empezó a entender que esto no solo es un mal inicio, la mayoría se dio cuenta que hay un porcentaje muy grande de posibilidades de que el Real Murcia19-20 no dé para más, de que el Real Murcia 19-20 esté tan mal construido que lo de coquetear con el descenso sea más realidad que casualidad.

Saltaban por cuarta jornada los granas al terreno de juego, y en media hora ya habían mostrado su catálogo de errores infantiles de todos los partidos. Una falta tonta en un lateral del área, una mano que por unos centímetros no fue penalti, una mala salida de balón que no acabó en gol porque Ferrón se estrelló con la cruceta...

Así una y otra vez. Mientras el centro del campo ni se entera ni achica balones, la defensa tiembla como un niño pequeño cuando tiene que dormir solo en su habitación por primera vez. 'Que alguien encienda la luz', parecen gritar los murcianistas cuando, da igual cómo se llame el rival, se acerca a la portería de un Lejárraga que tampoco es que transmita mucha seguridad. Ayer, por ejemplo, combinó acciones salvadoras con otras en las que dejó titiritando a los que estaban sobre el césped y a los que lo vivían desde la grada.

Sin necesidad de levantar el acelerador, sin bailar a los granas como hizo el Algeciras, el San Fernando se sintió cómodo desde el minuto 1. Con más intensidad, ganando cualquier balón dividido y con unas líneas bien marcadas y fijadas, los gaditanos no tenían que preocuparse ni por seleccionar el pase. Daba igual dónde miraran, porque cualquier opción era buena. Por la izquierda, Perdomo era capaz de regatear hasta a su sombra; por la derecha el veterano Pedro Ríos intentaba poner criterio y por el centro cuando no era Hugo Rodríguez, era un Francis Ferrón que se movía como quería por el área y fuera de ella. Todo lo contrario de un Real Murcia que en muchos instantes está tan perdido que los jugadores se asustan de sus propias sombras,

Tenían los locales el agua tan al cuello que no sabían ni por dónde empezar a achicar. Daba igual que Antonio López se estrenase en la zaga o que Adrián Hernández dejase en la grada a un Kevin que se había convertido en el peor enemigo de los murcianistas en las primeras tres jornadas. Las novedades no cambiaron nada. Porque los murcianistas, como el que acepta sus peores defectos y no sale del 'yo soy así', solo necesitaron 45 minutos para demostrarnos que no están dispuestos a hacer nada para cambiar. Pero la lectura, aunque duela demasiado o a que enfade a los que no quieren ver la realidad, parece ser otra. A lo mejor el único problema es que la dirección deportiva ha confeccionado un equipo para luchar por no descender. A lo mejor, es que la dirección deportiva, con 700.000 euros gastados en jugadores de Tercera y de equipos descendidos la pasada campaña, ha confeccionado al colista más caro de la historia.

Dice Adrián Hernández que a sus jugadores les puede el miedo escénico. Después de cuatro semanas es el único problema del que habla una y otra vez el técnico. También repite Adrián Hernández que se queda con las mejorías en la segundas partes. Ayer incluso afirmó que en la reanudación el Real Murcia mereció mucho más que el San Fernando durante la primera parte. Lo que no enumeró el entrenador grana son las numerosas ocasiones de las que disfrutaron los visitantes, que no solo estrellaron un balón en el palo sino que además obligaron a Lejárraga a hacer tres o cuatro intervenciones salvadoras y, en un error en la salida del meta, fueron incapaces de rematar cuando no había meta en la portería.

Pero el Real Murcia se conforma con diez o veinte minutos de chispa en la segunda parte. A lo mejor por ello no intenta corregir sus errores, a lo mejor es que le sale más rentable empezar por detrás en el marcador, porque así todo lo que venga detrás será visto como positivo.

Aunque de positivo poco o nada. Solo hay que analizar cada tramo del partido. Empezaron los granas regalando un gol, que no subió al marcador porque Francis Ferrón estrelló el balón en la cruceta. Siguieron los murcianistas tan perdidos que llegó un momento en la primera parte -minuto 36 para ser más exactos- que se vivía una escena cómica. Tras otra ocasión de los visitantes, Adrián Hernández se desgañitaba desde la banda intentando hacer correcciones. A la misma vez Antonio López gritaba órdenes para un lado y para otro. Justo en ese instante, Manolo y Chumbi discutían sobre algo que solo ellos sabrán, y por en medio el resto de jugadores se miraban unos a otros sin saber muy bien a quién atender. Ese era el Real Murcia que lleva desde el 10 de julio entrenando y que ya ha afrontado cuatro jornadas del campeonato liguero. Un Real Murcia que ni ha aparecido ni se le espera, simplemente porque de donde no hay no se puede sacar.

Y por si no habían ocurrido despropósitos en cuarenta y cinco minutos en los que el balón no había llegado ni una sola vez al área de Rubén Gálvez, en los que Legaz y Peque apenas intervinieron, en los que Chumbi contribuyó tanto como si hubiese visto el partido desde el salón de su casa, en el último suspiro, cuando Adrián Hernández ya pensaba en la charla que iba a dar en el vestuario, Perdomo fue avanzando hacia el área, posiblemente creyendo que era imposible que ni Álvaro Rodríguez ni Manolo ni Juanra ni Antonio López intentasen cortar su camino, y antes de pisar la línea de cal soltó la pierna para sacarse un disparo que supuso el 0-1.

Con el marcador en contra, al Real Murcia solo le quedaba irse al ataque, y se lo tomó tan en serio que se olvidó completamente de la defensa. El San Fernando, que hasta que su técnico se puso hacer cambios siempre fue capaz de leer bien el partido, vio a los granas completamente desnudos y no desaprovecharon la oportunidad. En el minuto 61 Hugo Rodríguez puso el 0-2.

El gol del jerezano no supuso un golpe mortal. Reaccionó el Real Murcia gracias a un tanto de Melgar (69) y pudo empatar un segundo después con un balón que Chumbi estrelló en el larguero. Pero la euforia se acabó tan pronto como las burbujitas de la Coca Cola. El partido se rompió, el Murcia insistió en los centros laterales, sin embargo las mejores ocasiones siguieron llegando del lado gaditano, que, además, aprovechaban que los granas solo tenían a Antonio López en el centro de la zaga.

Solo tenían que intentar conectar Ferrón con Perdomo para que los aficionados se llevasen las manos a los ojos. Salvó Lejárraga varias ocasiones clarísimas e incluso para darle emoción se enredó en la salida de un córner. Pero el marcador ya no se movió, y el Real Murcia se fue a casa como los malos estudiantes, con demasiados deberes por hacer.

 

FICHA DEL PARTIDO
Real Murcia: Lejárraga, Álvaro Rodríguez, Antonio López, Julio Algar (Álex Melgar, 65), Iván Pérez, Manolo, Juanra, Juanma (Meseguer, 65), Peque (Dorrio, 74), Marcos Legaz y Chumbi.
San Fernando: Rubén Gálvez, Gabi Ramos, Fernando Pumar, Raúl Palma, Pedro Ríos (Javi Gómez, 57), Francis Ferrón, Hugo Rodríguez (Jorge García, 62), Amelibia, Lolo Guerrero, Sandro Toscano (Atti, 82) y Omar Perdomo.
GOL: 0-1. Min. 45: Perdomo. 0-2. Min. 61: Hugo Rodríguez. 1-2. Min. 69: Álex Melgar.
ÁRBITRO: Collado López. Amonestó a los locales Juanra y Chumbi, y a visitante Lolo Guerrero.
ESTADIO: Nueva Condomina. 5.501 espectadores.