Jornada 24. FC Cartagena 1-0 FC Jumilla

El FC Cartagena no entiende de crisis

El conjunto albinegro supera con muchas dificultades a un aguerrido Jumilla y amplía su distancia con los perseguidores El gol del debutante Mauro es suficiente para mantener la racha de un líder que no baja el pie del acelerador a pesar de los contratiempos en forma de lesiones

El FC Jumilla, al igual que hizo el Recreativo hace quince días, no se lo iba a poner fácil al FC Cartagena para ser doblegado. Si en aquella oportunidad el conjunto entrenado por Salmerón arrancó un punto del Cartagonova, en esta oportunidad el tanto de Mauro Lucero, a poco menos de media hora para el final, dio el aire que necesitaba el conjunto albinegro para sumar los tres puntos en casa y ante su afición.

El conjunto jumillano, bien dirigido por Leonel Pontes, apenas dejó al Cartagena que generara peligro. Ya lo explicó su técnico tras el encuentro. No se puede salir en el Cartagonova a tumba abierta, porque puedes ser goleado. Lo mejor era nadar y guardar la ropa. Con dos líneas muy juntas de nueve futbolistas, el bloque del Altiplano defendía con orden y sin apenas dificultades en el área defendida por Simón.

 

El gol llegó en una jugada embarullada, con un remate de Mauro tras otro rechace anterior, que supuso abrir la escotilla cuando a los de casa les costaba salir a la superficie a tomar oxígeno.

El equipo entrenado por Munúa salió con un once inédito, debido a la lesión de dos de sus centrales y a la sanción del otro. Así pues, Orfila y Josua saltaron de inicio, al igual que lo hizo Fito Miranda. El técnico no convocó a Moyita, que tenía algunos problemas físicos, y prefirió ser prudente y no arriesgar. Cordero, por segunda semana consecutiva, se quedaba en el banquillo y Rubén Cruz saltaba de inicio en puesto de Aketxe.

El bloque visitante ofreció una primera parte de la que no se salió ni un ápice de lo que podía estar estipulado o preparado con anterioridad. Eso sí, tal y como reconocía Pontes, cuando recuperaba el balón, lo perdía con demasiada rapidez, algo que suponía no intimidar apenas al cancerbero luso Joao Costa.

El Jumilla defendía con una zaga a mitad de su campo y una segunda línea por delante, a tan sólo 8 metros. El modelo sobre el campo fundía las propuestas del Cartagena. Es cierto que los albinegros se han acostumbrado a que los oponentes les planteen una forma de jugar en su campo muy parecida, por lo que no se ponen más o menos nerviosos cuando, en este caso el Jumilla, se coloca para defender más que para atacar.

Rubén Cruz a punto estuvo de romper la lata casi a las primeras de cambio, lo que seguro que hubiera cambiado el planteamiento inicial de unos y de otros y el público habría visto otro partido bien distinto. Su testarazo se marchó fuera por poco cuando tan sólo habían transcurrido cinco minutos de partido.

El Jumilla no se acercaba al área local ni a la contra ni en acción elaborada, por lo que tenía que intentarlo en aquellas oportunidades que se le brindaran a balón parado. En este caso, el centrocampista visitante Manu Miquel probó suerte en el minuto 17 con un libre directo que se marchó a la barrera.

Con tanto futbolista metido en poco más de diez metros, era muy difícil que el Cartagena encontrara fútbol combinativo, paredes interiores, acciones para ganar la espalda al oponente y remates en el área. Andaba algo estrujado y, por momentos, maniatado a manos de un Jumilla que se sentía feliz así.

En una acción con salida rápida de balón Santi Jara abría a Óscar Ramírez, que probó suerte con un duro zapatazo con la derecha. El disparo se marchó alto. Luego fue Julio Gracia quien lo intentó con un balón que tras tocar y tocar a unos y otros jugadores, le llegó al sevillano. Controló, dribló y se acomodó el balón para chutar ajustado al palo opuesto al que se encontraba. El esférico salió muy cerca de la portería de Simón, pero se marchó fuera.

Poco más pudo hacer el Cartagena en la primera parte. El oponente había jugado bien sus cartas y debía seguir así y esperar una opción para dar un zarpazo en el Cartagonova.

La mala suerte para Josua Mejías en el minuto 54 fue, al final, un golpe de fortuna para su equipo. El venezolano se marchó lesionado -puede ser en el recto femoral del muslo derecho-, algo que ya padeció en su etapa en el Nástic a principios de temporada y Munúa no tuvo más remedio que dar entrada a Mauro Lucero, un joven jugador del Cartagena B que, a pesar de haber estado en alguna que otra convocatoria, no había tenido la oportunidad de debutar con el primer equipo.

El alicantino fue llegar y triunfar. En el minuto 63 logró poner el 1-0 en el electrónico al mandar al fondo de la red un balón que había salido ya rebotado de un balón botado al área de falta. Con su zurda la envió lejos de Simón y puso a su equipo por delante.

Con este resultado no cabía otra para el Jumilla que dar muchos pasos adelante para contrarrestar el marcador. Bouba, que saltó en el 56 por Óscar Rico, fue el más incisivo de los jumillanos.

En el minuto 73 mandaba un remate, tras saque de esquina, fuera por poco, al tocar un defensor. Tres minutos más tarde, un cabezazo suyo lo repelía Costa en una providencial intervención, aplaudida por el público, que veía cómo el Jumilla podía empatar casi en el tramo final del partido.

Los albinegros aguantaron a pesar de que Santi Jara, también lesionado, tuvo que jugar esos minutos cojo ante la falta de cambios.

Los tres puntos se quedaron en casa y el equipo sigue firme.