Jornada 7. Real Murcia 1-1 San Fernando

El Murcia se agobia en un mar revuelto

Los granas, en su versión menos dominadora, dejan escapar en el último minuto su tercera victoria seguida

Sin el control del balón, los murcianistas se salvan gracias a un gol de Curto y al penalti fallado por el San Fernando.

Como en 'La casa de los espejos', esa atracción de la feria que al mirarnos sobre el cristal vemos deformado nuestro cuerpo, el Real Murcia fue ayer menos Real Murcia que nunca. Si hasta el momento, pese a sus problemas con el gol, se había mostrado como un equipo seguro y dominador; en el día de ayer, los granas, por mucho que se miraron en el espejo, nunca fueron ellos mismos.

El San Fernando, que siempre enseñó las uñas y que nunca se encerró, les iba haciendo entrar en distintas habitaciones donde los defectos de los locales se imponían a las virtudes. Corredera nunca fue Corredera; Maestre se veía mucho más pequeño que de costumbre; a Hugo Álvarez le pudo muchas veces la torpeza; el metro de Jesús Alfaro no acababa de encontrar las medidas de sus centros y José Ruiz metió un gol en la portería en la que no debía hacerlo. Nada era como debería ser en realidad. Solo Víctor Curto, autor del gol que puso por delante a los granas en el marcador, y Mackay pudieron escapar de los caprichos de los espejos mentirosos. Sin embargo ni el delantero ni el meta murcianista fueron suficientes para que el Real Murcia encadenase su tercera victoria consecutiva. Y eso que, pese a no merecerlo, estuvo a punto de conseguirlo.

 

Por más defectos que enseñasen los de Herrero, el San Fernando, bien plantado, muy concentrado en la presión y siempre valiente, solo hacía cruzarse con obstáculos en su camino. El primero se encontraba en su propia piel. Hugo Álvarez les regalaba un penalti, pero Carri no solo lo falló, sino que lo envió tan desviado de la portería de Mackay que posiblemente tenga pesadillas durante varias semanas. El segundo, ya con el 1-0 en el marcador, fue el larguero, donde se estrelló el lanzamiento de falta de Manu.

Error a error del San Fernando, el Real Murcia emergió gracias a un Héber Pena que, por una vez, entendió que a veces un golpe directo es más placentero que media hora de preliminares. Más apagado que de costumbre, el gallego se dejó de regates y recortes para meter un centro medido al área donde el siempre hambriento Víctor Curto no falló. Entró con todo el delantero y, demostrando que la lesión ya está más que olvidada, batió a un Gálvez que apenas había tenido trabajo. Y es que a la falta de dominio del Real Murcia se unió la inocencia a la hora de pisar el área contraria. Se vio en la primera parte, cuando los de Herrero demostraron una y otra vez que los porteros, vistan del color que vistan y se llamen como se llamen, les dan miedo. Antes de la media hora, Héber Pena se quedaba dormido cuando solo tenía que pulsar el disparador de la ametralladora para batir a un Gálvez más solo que la una. Algo parecido le ocurría a Dani Aquino en el 39.

No era capaz el Real Murcia de imponer su versión más dominadora. Corredera nunca tuvo el control del partido y la velocidad de los extremos no acababa de desahogar la pesadez que afectaba a las piernas a la hora de llegar al área. A eso se unía que el San Fernando, a diferencia de otros rivales, nunca se encerró. Ante cada pérdida de los locales, ante cualquier despiste, los andaluces necesitaban poco para meter la quinta marcha y mirar arriba. No inquietaron a Mackay en la primera parte, pero superaron una y otra vez a la defensa tras el descanso. Y es que solo necesitaron un intento para saber que con insistencia podían llevarse algo positivo de Nueva Condomina. Hugo Álvarez se lo puso muy fácil. Pese a su experiencia, le pudo la precipitación al gallego, que cometió penalti sobre Bruno. Los nubarrones aparecían sobre el estadio grana, pero al que le temblaron las piernas a la hora de ejecutar la pena máxima fue a Carri. Golpeó tan desviado el balón que Mackay ni se inquietó.

Reaccionó el Real Murcia. Aunque prefieren los de Herrero el mar en calma, los partidos en los que los rivales se encierran y les conceden para ellos solos el balón y los espacios en la zona tranquila; durante unos minutos parecieron acomodarse por fin al agua revuelta. Héber Pena, al que le anularon un gol por fuera de juego en el minuto 56, sirvió el 1-0. El centro al área no podía encontrar un rematador mejor. No había que pensar, solo tirar de fortaleza, y para eso Víctor Curto es el ideal. Para alegría de la grada, el delantero está más que de vuelta.

Sin hacer el mejor trabajo, sin dominio, sin poner las castañas en el fuego, el Real Murcia ya estaba por delante. El trabajo estaba hecho, solo había que mantenerlo. Pero como la mantequilla cuando se deshace al entrar en contacto con el pan caliente, los granas se desdibujaron completamente. La salida de Manu por Bruno Herrero sentó además a los visitantes de lujo. El joven mediapunta avisó con un córner cerrado en el que Mackay tuvo que emplearse a fondo (83') y se cruzó con el larguero en el 85.

El partido había entrado en un golpe a golpe, y los murcianistas salieron perdedores. Simón le sacaba un balón sobre la línea a Manel Martínez y Gálvez rechazaba un disparo a Jesús Alfaro.

Cualquiera podía marcar, pero Manu estuvo más listo que el equipo grana. Fue el que mejor supo nadar en un mar revuelto. Mackay volvió a cruzarse en su camino antes de que llegase la jugada definitiva. Pese a los avisos, pese a no esconderse en la media hora que llevaba sobre el terreno de juego, ninguno de los que vestían de rojo fue capaz de echar el lazo sobre el '14' del San Fernando. Un balón dividido cayó en sus piernas y tras encontrar un hueco, Manu servía un centro que no necesitó ni encontrar a un jugador visitante. El propio José Ruiz lo introducía en la portería de Mackay, confirmando que el Murcia, cómodo en un mar tranquilo, se agobia demasiado cuando las olas aparecen en la playa.