Entrevista a José Luis Acciari (Parte III)

ACCIARI: “YO QUERÍA QUE MI ÚLTIMA CAMISETA FUERA LA DEL REAL MURCIA Y ASÍ FUE”

 

Tras un parón de unos minutos seguimos grabando la entrevista. Tocaba centrarse en ese periodo que muchos aficionados del Real Murcia nunca entendieron: cuando Acciari no estuvo defendiendo la camiseta pimentonera. Habla de su época en el Córdoba, Elche y Girona y de la vuelta al club de su vida.

Y en esas aparece el Córdoba con Emilio Vega como director deportivo y Paco Jémez como entrenador...

Cuando llego, me agarra Paco Jémez y me dice: “Jose, nosotros sabemos cómo eres como futbolista y necesitamos que te pongas bien. Te vamos a poner durante veinte días con el recuperador y el preparador físico para ponerte bien”. Así fue: fui entrando poco a poco con el grupo y me recuperé del todo.

A los pocos meses ya era el Acciari de siempre y en el plano global nos tocó pelear la permanencia. El Córdoba era un equipo recién ascendido y peleamos hasta el final para lograr mantener la categoría.

Y llega la última jornada de Liga. Real Sociedad – Córdoba y Hércules – Cádiz.  Y se produce uno de los momentos más recordados en la historia reciente del futbol español. ¿Cómo se vivió esa permanencia desde dentro?

Fue un momento inolvidable y José González era ya nuestro entrenador. Nosotros sabíamos que si ganábamos no teníamos que mirar otros resultados para lograr la permanencia; si perdíamos, estábamos en Segunda B; y si se empataba, había que mirar otros resultados. La Real peleaba por ascender a Primera y en los primeros minutos se pusieron 1-0. Antes del descanso logramos, gracias a Pineda, el empate a un gol, y recuerdo que en el segundo tiempo la Real nos metió mucha presión, pero al final el resultado quedó en empate.

Con este empate dependíamos de otros resultados y, salvo el de Alicante, el resto eran todo malas noticias. Nuestro partido termina antes y nos dicen que el que queda va unos minutos con retraso. Empieza el descuento y todos nosotros pendientes de la radio. De repente, nuestras caras cambian cuando escuchamos que hay penalti para el Cádiz. La gente empieza a llorar y algunos se van al vestuario, ya con la idea en la cabeza de que estábamos descendidos. Y, de pronto, grito de júbilo global en la grada de nuestra hinchada. Abraham Paz falló el penalti, dio en el palo, y el rechace en la espalda del portero y se marcha fuera. Se logró la permanencia.

Y de ese partido hay una anécdota con Mateu Lahoz...

Sí, él era el árbitro y teníamos buena relación de otros encuentros. Le dije antes del partido que entendiera que nos jugábamos la permanencia y que en ese partido iba a pegar por todos lados y que, por favor, no me amonestara, que me estoy jugando la vida (risas). Él dijo “vale, vale”, como no haciendo mucho caso, pero creo que se quedó con eso. Y bueno, vi la amarilla en los minutos finales.

Acabas tu cesión en el Córdoba y vuelves al Real Murcia donde Clemente no cuenta contigo, rescinde y se abre tu ciclo en el Elche de la mano de David Vidal.

Sí, Clemente da una lista de jugadores con los que no cuenta: Juanma, Richi, Abel, y yo. Y es un equipazo mirando nombre a nombre. La mayoría había ascendido a Primera dos años antes.

Yo tenía un contrato muy elevado, como aquellos que se hacían esa época. Me reúno con Jesús Samper y le digo que no quiero cobrar un céntimo al rescindir el contrato porque yo voy a volver. Muchos jugadores hicieron un juicio, pero yo no. Y le dije que cuando volviera, me retiraría en el Murcia.

Me voy al Elche con David Vidal y firmo dos años y luego renuevo dos años más con el Elche. Nos jugamos la final contra el Granada y no pudimos ascender. Esa temporada terminamos cuartos, detrás del Barça B, y si no se hubiera cambiado el formato de ascenso lo hubiéramos logrado en la liga regular. Una pena.

En el siguiente mercado invernal tomas una decisión que sorprendió en ese momento: marcharte a un Girona que parecía desahuciado...

Si no me llego a ir al Girona, no me hubiera podido después ir al Murcia. Lo tengo claro, porque era un jugador importante y el Elche no me hubiera dejado. Los seis meses que estuve en Girona me sirvieron mucho para volver al Murcia.

Prácticamente en todos los mercados desde tu marcha, sonaba tu nombre para venir al Real Murcia. ¿En algún momento de esos viste próximo tu regreso?

Sí, siempre en verano el Real Murcia quería ficharme. El primer año que saltó la noticia de que estaba hecha mi vuelta era cierto, pero el “Chuti” se echó atrás y creo que firmó a Iturra. El segundo año ya sí quiso él y se pudo hacer.

El 11 de julio de 2012 se da el añorado regreso del 15 al Real Murcia. ¿Qué supuso ese momento para ti?

La mayor alegría como futbolista. Mis hijos me iban a poder ver jugando con el Real Murcia; también la alegría que le supuso a muchos aficionados me hizo muy feliz. El día más feliz de mi carrera.

Era una apuesta difícil, eh. Yo tenía 33 años y había dejado en mi primera etapa una buena imagen y la podía empañar. Pero yo estaba convencido de que me quedaba mucho fútbol por darle al Real Murcia, tanto dentro del campo como fuera.

Con Siviero tu participación fue más intermitente, pero con Onésimo vuelves a ser pieza fundamental.

Sí. El “Chuti” apostó por Nafti y, las veces que me tocaba jugar, yo lo daba todo para intentar ayudar. Con Onésimo, cuando “las papas quemaban” y los partidos eran vitales todos, confió en mí y estuve jugando con regularidad.

Se ha hablado mucho de ese vestuario. De que no era el “ideal” en un equipo profesional. ¿Qué hay de cierto?

Sí, había mucha falta de profesionalidad en ese equipo. Por eso he comentado que es importante tener jugadores de club. En ese equipo estaba yo, Óscar Sánchez, Albiol, Molinero, Kike... Esos jugadores fueron los que tiraron del carro, por decirlo así, para lograr la permanencia. Los demás estaban más fuera que dentro.

Ante Las Palmas llegó la salvación con ese golazo de Matilla. ¿Cómo se vive desde dentro un partido como este en el que sabes que para salvarte no depende únicamente de tu resultado?

Sí, muy parecido a lo del Córdoba. Pero esta vez no fueron cinco minutos, fueron dos minutos solo (risas). El Huesca no marcó y pudimos lograr la permanencia.

Por eso, quiero decir que siempre se dicen frases tipo: “El Murcia tiene mucha mala suerte o el Murcia es el pupas”. Ese año tuvimos mucha fortuna… hay que decirlo. Siempre te acuerdas de lo malo, pero también hay que recordar lo bueno.

Cuando se habla del Real Murcia hay que hacerlo con la frente alta, orgulloso. El club está pasando por momentos difíciles como ya lo hizo en años anteriores y va a salir adelante. Y lo va a hacer porque tiene una gran masa social y esto sí que es suerte. El Real Murcia tiene mucha suerte. Cuando los momentos sean malos hay que estar ahí y cuando sean buenos hay que disfrutarlos, pero siempre orgulloso.

La temporada siguiente fue totalmente distinta, con un equipo que hizo soñar a la afición. ¿Ves similitudes entre esa plantilla de Julio Velázquez y la de David Vidal?

No, por una razón. Cuando empezamos a entrenar con Julio éramos seis jugadores profesionales en el primer entrenamiento.

Esta plantilla tuvo mucho mérito y hay que reconocérselo al “Chuti”. Se ficharon grandes jugadores que venían de no hacer su mejor temporada y vinieron de una manera más económica. Jugadores como Casto, Wellington, Tete, Álex Martínez, Dorca, etc. Eran todos grandes futbolistas y todos, gracias al Real Murcia, se revalorizaron.

Tener un tempranero penalti a favor en un partido de vuelta en casa tras un 0-0 en la ida… ¿has pensado muchas veces en aquel encuentro frente al Córdoba?

Sí, muchísimas veces. Ese penalti hubiera cambiado la historia del Real Murcia. Pasar ronda y jugar la vuelta de final en casa ante Las Palmas. Me jodió muchísimo ese partido.

Antes de hablar lo de que ocurrió ese verano te hago una reflexión: en tus doce temporadas en una liga tan larga, dura y competitiva como la Segunda, nunca descendiste deportivamente, ¿cómo se logra eso?

Todos los jugadores tienen virtudes y defectos. Una de mis virtudes es que soy muy competitivo y consigo transmitirlo a mis compañeros. En todos los equipos he estado involucrado al 100%, da igual que estuviera cedido como fueron los primeros meses en Murcia o en Córdoba. El equipo puede ganar o perder, pero nunca puede tener la sensación de no haber dejado todo en el campo.

Y del posible ascenso a Primera a ser condenados un mes después a jugar en Segunda B. ¿Cómo se asimila esa noticia?

Como todos los aficionados. Un palo enorme. Fueron quince días muy crueles donde nos salvábamos, nos descendían y así.

El club y los aficionados se movilizaron mucho pero parecía que estaba decidido ya. ¿Mantuviste la esperanza de que la decisión fuera revocada?

Sí, sí. Siempre. Siempre mantuvimos la esperanza de que se hiciera justicia. No se dio, pero en estos momentos difíciles me gustó estar dentro del club.

Esa era la siguiente pregunta. Prácticamente desempeñas, junto a Miguel Albiol, ya no solo una labor deportiva, sino casi social, de portavoz y negociador del club.

Sí y me alegro de que fuera así. Si llego a tener que vivirlo desde fuera hubiera pasado muchos momentos de ansiedad por no saber qué estaba pasando dentro del club.

Estas cosas se tienen que resolver mucho tiempo antes. No se puede jugar así con los sentimientos.

Y por esta dramática noticia pasas a ser uno de los pocos futbolistas del Real Murcia que ha jugado en 1ª, 2ª y 2ªB.

Cuando decidí volver al Real Murcia no lo hice pensando en la categoría; yo quería jugar en el Real Murcia. Se dio así y tocaba centrarse e intentar ascender.

La plantilla se armó en la última semana de agosto. ¿Cómo se vivió en el vestuario el inicio de Liga?

¡A Armando lo conocimos en el vestuario el día del Ferrol! Ese día viajaron jugadores del filial. Personalmente me lo tomé como un desafio, y ese desafío era devolver la ilusión a la gente tras pelear por ascender a Primera a estar en Segunda B.

Yo creo que al final conseguimos que la afición se ilusionase, aunque se hubiera formado en diez días, porque ese vestuario tenía corazón. Teníamos muchas limitaciones en nuestra plantilla y al final eso se notó y nos alcanzó para lograr el ascenso.

En Segunda B si no quedas campeón es muy difícil ascender y fue lo que ocurrió. Eso sí, cruel el desenlace ante el Hércules.

Tengo muy mala sensación de ese partido. En Alicante cuando quedaban cinco minutos para el final. Crespo se cayó encima de mi pierna y me tuvo durante toda la semana previa al partido de vuelta entre algodones.

Yo tenía claro que tenía que jugar ese partido, pero en la vuelta sufrí una rotura muscular cuando quedaba media hora para el final y tuve que pedir el cambio, y me jodió mucho no estar mucho en esos minutos decisivos. Cuando queda poco para el final es bueno tener jugadores con experiencia para intentar amarrar el resultado y yo no pude estar ahí.

¿Te sorprendió la decisión que tomó Aira tras terminar la temporada?

Son decisiones que se toman. Yo me quedo con la decisión que tomé yo. Tenía dos opciones: la primera era seguir jugando para otro club y la otra retirarme en el Real Murcia.

¿Lo tuviste claro o estuviste deshojando la margarita esos días?

Lo que tenía claro era que me quería retirar en el Murcia, pero me entraron dudas tras la gran temporada que acababa de realizar (risas).

Estuve reflexionando y es muy bonito retirarte con una buena imagen, porque al final para la gente se queda lo último que has hecho. Yo quería que mi última camiseta fuera la del Real Murcia y así fue.

El pasado 20 de julio decides hacer oficial tu retirada y, en una emotiva rueda de prensa, dices lo que acabas de decirme ahora mismo: "Me marcho cumpliendo un sueño, que era el de despedirme en el Real Murcia".

Mi sueño era retirarme devolviendo al club a Segunda División y eso no se pudo dar; pero bueno, ojalá se dé esta temporada y yo, aparte de como entrenador del filial, lo celebre como hincha.

Nueve temporadas y 271 partidos oficiales con la camiseta del Real Murcia, ¿qué siente uno escuchando esto?

¡Me hubiese gustado haber alcanzado a Vidaña! Un  orgullo. Uno tiene el sentimiento de un club cuando lleva mucho tiempo defendiendo esa camiseta. En el primer año y en el segundo era un profesional y lo daba todo por el equipo, pero tras el paso de las temporadas ya tienes el sentimiento por un club. Mis hijos han nacido en Murcia, le tengo un gran afecto a la ciudad y de los 271 partidos, como mínimo la mitad, los he jugado como un aficionado que estaba dentro del terreno de juego.

No tengo ninguna duda de que en los tres últimos años he rendido a este nivel porque estaba en este equipo. En otro club no hubiera rendido, porque no hubiera tenido la misma motivación.

¿Puedes describir lo que significa el Real Murcia para ti con palabras?

Lo primero que tengo decir es que estoy muy agradecido. Este club me abrió las puertas de Europa, me ayudó a formarme como persona, mis hijos han nacido aquí. Soy argentino pero también soy murciano.

Aunque ya no estás en activo, se siguen serigrafiando camisetas con Acciari y el 15, haciéndose camisetas con tu rostro, eres solicitado para cualquier acto… Las Leyendas perduran en el tiempo.

Soy uno más de ellos y me alegro de que todos lo vean así porque es la realidad. Aprovecho para mandar un saludo a la peña “El 15 Pimentonero” y la peña “Acciari”, que siempre han estado ahí.

El club te ofrece ser entrenador del Imperial y aceptas. ¿Te lo imaginabas así cuando empezaste hace unos meses?

Me gusta mucho. Estamos en un proceso de formación tanto los jugadores como yo. Estoy muy agradecido a Jesús Samper, Víctor Alonso y Paco Jiménez, porque me dieron esta oportunidad desde el otro lado.

No me la imaginé de ninguna manera porque en mi cabeza, hasta que terminó la temporada, estaba como futbolista; pero me gusta mucho. No tengo ninguna duda de que como ser futbolista no hay nada, eso es así.

Ahora que soy entrenador se lo digo a mis jugadores. El jugador de fútbol es lo más importante.

Te he visto varios partidos y lo vives igual o más que cuando jugabas.

Sí, sí. Como jugador no paraba de hablar, y como entrenador más aún. Además, tengo una plantilla muy joven y estamos en una categoría con equipos de gente muy veterana, con mucha experiencia. Es parte de mi trabajo estar ahí encima y ayudarlos a crecer como futbolistas.

Supongo que no en un futuro muy próximo pero el sueño de ser entrenador del primer equipo del Real Murcia está ahí.

Como ya dije el sueño era volver y retirarme del fútbol con la camiseta del Real Murcia para que mis hijos y mi mujer lo pudieran ver. Como entrenador ya he dicho que estoy aprendiendo, acumulando experiencia en el Imperial, pero está claro que que es un sueño poder ser algún día entrenador del Real Murcia.

Ya lo has nombrado antes, pero la pregunta es obligada. El pasado més de diciembre nos sorprendió la noticia del fallecimiento de Jesús Samper, ¿cómo lo viviste?

Fue un golpe muy duro. Yo le tenía mucho cariño y él a mí también; no era como la relación típica entre un presidente y un jugador. Me dio la oportunidad de venir a España, tuvimos momentos difíciles porque hubo dos momentos en que el Real Murcia no me quería, dos entrenadores más concretamente, y él siempre dio la cara por mí y con todo el dolor del alma me lo dijo.

Con sus aciertos y con sus errores, él tuvo al Real Murcia con vida; y bueno, ahora estamos notando que no hay nadie que pueda mantener el día a día. Es verdad que la labor que está haciendo Guillermo, todo su equipo, los aficionados y las autoridades, es encomiable para que el murcianismo vuelva a latir; pero bueno, la muerte fue muy dura.

¿Seguirán tus hijos el legado Acciari en el Real Murcia?

¡Ojalá! Muchos padres dicen: “Bueno, que hagan lo que quieran”. Yo digo claramente que quiero que jueguen en el Real Murcia; sería muy bonito, es pronto porque tienen once y siete años, pero ojalá.

Muchas gracias y mucha suerte.

A vosotros. Un placer.