Entrevista a José Luis Acciari (Parte II)

ACCIARI: “EL DÍA QUE ME FUI AL CÓRDOBA LO HICE LLORANDO”.

 

Y en la temporada 2002-2003 llega la perfección. El año del ascenso salió todo bien, o eso parecía desde fuera. ¿Cómo recuerdas el día a día de esa campaña?

Ahora te cuento, pero primero quiero decir que el Real Murcia de este año me está recordando al de esa temporada y ojalá que termine igual.

Ese año nos salía todo de cara, en los primeros diez minutos ya nos poníamos ganando, si era el rival el que marcaba nosotros empatábamos pronto o si se llegaba igualado al final metíamos el gol de la victoria.

Esa temporada fue perfecta y eso que se le criticó mucho al Real Murcia que en el verano no hiciera muchos fichajes. Excepto Karanka y Maciel que sí vinieron para ser importantes, el resto de incorporaciones venían de Segunda B y era para completar la plantilla. Desde el primer partido en Oviedo todo salió bien.

 ¿Cuándo pensaste que realmente el ascenso era posible?

Yo creo que nos lo empezamos a creer de verdad tras la eliminatoria de Copa del Rey ante el Deportivo que ganamos 4-3 y estuvimos a punto de pasar a semifinales. A partir de ahí se vio que el equipo tenía cosas distintas y que fue un partido clave.

1 de junio de 2003. Córner que sacan en corto Ismael para Tito, el “8” se la devuelve a Ismael, el extremo centra al primer palo y te haces eterno...

David Vidal siempre nos tenía entrenando los córners al primer palo. Y bueno, sí, la jugada salió. Sacan en corto entre Tito e Ismael, le gano la posición a Carpintero y bueno, cuando veo entrar el balón y que La Condomina estalla, el estadio repleto, con ese gol, fue una emoción. Lo normal es que un mediocentro defensivo no marque, pero en aquel momento me tocó a mí.

Tuvimos más ocasiones de gol y hasta fallamos un penalti, pero el marcador no se movió y terminó 1-0. Para el murcianismo que llevaba catorce años sin ver a su equipo en Primera División y haberlo pasado muy mal en esa época, el hecho de volver a Primera División fue impresionante.

 ¿Cómo recuerdas la celebración del ascenso en las calles ese día?

Nos levantamos a las 7.00 a.m. porque el partido era por la mañana al ser televisado por el Canal Plus y estuvimos hasta las siete de la mañana del día siguiente celebrando. La Redonda estaba repleta, la Gran Vía también. Fue un día inolvidable.

En el año 2007 tuvimos de nuevo otro ascenso, pero creo que ese ascenso no se vivió igual. Yo lo comparo con el día que el Real Murcia vuelva a Primera División, ese día será muy parecido a lo que ocurrió en 2003 tras lo que ha pasado del descenso administrativo y demás.

Pese a la gran temporada que había hecho el equipo, ese verano salieron varias piezas claves, incluido el entrenador, y se apostó por fichajes de nombre cuya mejor etapa en el fútbol ya había pasado, ¿cómo se vivió eso desde dentro?

Todos los componentes de la plantilla teníamos claro que solo hacían falta tres o cuatro fichajes de categoría y mantener la base, porque el equipo estaba hecho. Fueron decisiones que se toman, y bueno, salió muy mal.

Tu debut en Primera división fue en Balaídos ante un Celta de Vigo que venía de clasificarse para la Champions y el equipo empató a uno. Parecía otra cosa.

Te digo una cosa: El equipo no jugaba mal, jugaba bien, pero claro, no metía goles. Y bueno, en el fútbol se juega a eso. En lo personal, muy feliz por el debut en Primera contra un rival de nivel.

¿Influyó en aquella mala temporada la lesión en el Sadar de Maciel, que junto a ti pasaba por ser el alma del equipo?

Seguro que afectó. “Pacho” venía de hacer una temporada extraordinaria y, aunque su posición era de lateral, influía mucho en el campo; esa lesión no solo nos afectó a nosotros, también afectó mucho a su carrera.

Fue tu único año en Primera, pero por entonces la Liga era una auténtica constelación de estrellas y por aquello de ser mediocentro defensivo te tocó cubrir a jugadores de la talla de Zidane, Ronaldinho, Valerón, Riquelme, Aimar, Baptista…

En lo personal fue mi mejor temporada como futbolista, de largo. Antes y después estuve a buen nivel, sí, pero ninguna como esa temporada en Primera División.

Me sentí pleno ese año, me sentí ganador en cada balón disputado; y esto que voy a decir ahora va a ser con total humildad: yo sentí que en cada partido secaba a cada jugador con el que tenía que enfrentarme ese año y, como has nombrado, han sido muchos con un gran nombre.

 ¿Qué es lo que pensó un jugador tan profesional el primer día que vio aparecer al “Cuqui” Juárez (y sus kilos) por Cobatillas y le dijeron que ese era el delantero fichado para pelear la permanencia en Primera?

Bueno, la verdad que era muy buena persona el “Cuqui”, pero llegó con doce kilos de más y se puso en forma cuando ya había terminado la liga. Son detalles que explican porqué el Real Murcia estaba descendido en febrero.

Vamos a hablar de varias anécdotas en relación a esa temporada en Primera División. La primera fue tras la Navidad del 2003, que llegó el partido en el Bernabéu, con aquella entrada sobre Beckham que estuvo cerca de abrir una crisis diplomática entre Inglaterra y Argentina más importante que por las Malvinas.

Sí, durante dos semanas me estuvieron llamando los periodistas desde Argentina. Fue una entrada fortuita en un contragolpe en un partido que íbamos perdiendo 1-0 faltando ya poco para el final. Él chuta, planta el pie y yo llego a destiempo y le clavo los tacos en el tobillo. Él fue un caballero porque en ningún momento abrió la boca, pero después se repitieron las imágenes en la televisión durante tanto tiempo que en el siguiente partido ante el Espanyol, a los veinte minutos me expulsaron. Se armó un escándalo mediático y bueno… los árbitros escuchan y ven y bueno… pasó eso en el siguiente encuentro.

 Eras un jugador que estaba siempre muy encima de los árbitros. Iturralde, durante un reportaje sobre su retirada, mostró tu camiseta y dijo que se la habías regalado porque te comentó tras el partido que eras uno de los jugadores más pesados que había arbitrado.

Sí, yo le di la mía y él me dio la suya también. Fue en el partido Real Murcia – Atlético de Madrid. Yo reconozco que no paraba de hablar con los colegiados en los partidos. De los 90 minutos del partido, me tiro 85 hablando con ellos, de una manera muy educada, pero sin parar durante todo el encuentro.

 Otra imagen muy recordada de esa temporada fue el marcaje a puñetazos que le hiciste al “Pipo” Baraja en un córner del Valencia en La Condomina.

Sí, en un córner, sin venir a cuento, me dio un puñetazo y bueno… me lo guardé y en el siguiente fui yo quien le dio a él. Por suerte no nos vio el árbitro (risas).

Tras esa campaña, llegó el fuerte interés de Lendoiro e Irureta para que fueras a un Deportivo que era un habitual de la Champions como recambio de Mauro Silva. El traspaso se cayó al final. ¿Cómo viviste esos momentos?

Cuando se abrió el mercado de nuevo y Preciado era el entrenador, me llamaron varios clubes que estaban interesados en ficharme tras el año de Primera División. El proyecto del Murcia era intentar subir de nuevo en el primer año. El Celta hizo una oferta y luego el Mallorca y el Racing también, pero tanto el Murcia como yo la rechazamos.

En la última semana llamó el Deportivo. Me llamó Irureta, Lendoiro… era Champions. Era una oportunidad que no podía dejar pasar. Fue una semana de negociaciones, porque a Lendoiro le gustaba negociar siempre al final del plazo y ese día fue muy movido con los teléfonos. El Depor iba subiendo la oferta y el Murcia rechazaba; creo recordar que llegó hasta los 3,5 millones de euros, pero finalmente no se hizo porque en esa época el club estaba bien económicamente y me veía como una pieza fundamental para de nuevo ascender y bueno… me quedé.

Con Preciado la temporada empezó realmente mal. ¿Había una excesiva presión por aquello de ser un recién descendido?

A mí personalmente me costó al principio. Fue difícil cambiar el chip y, además, al equipo le costó mucho lograr la primera victoria, creo que fueron ocho jornadas. Un equipo hecho para ascender y se veía obligado a pelear la permanencia. Yo cambié el chip porque tenía que hacerlo.

Con Preciado el equipo no funcionó, luego llegó Husillos y tampoco fue bien y al final con Casuco sí que mejoramos y logramos la permanencia con varias jornadas de antelación. Fue una mala temporada, porque el objetivo era ascender y terminamos en la mitad de la tabla.

Con Casuco al mando desde la pretemporada, la campaña siguiente fue justo al contrario que la anterior. Se empezó muy bien, pero el equipo se diluyó demasiado rápido.

Sí, arrancamos muy bien y estuvimos primeros las primeras diez jornadas. La derrota contra el Recre hizo daño y nos desinflamos. Se fue Casuco y termina Kresic la temporada.

Aquel Real Murcia tenía algo que hoy en día es complicado de ver y era que la base de los equipos (Juanma, Cuadrado, Acciari y Richi) era la misma durante un lustro…

No es difícil lograr eso, aunque suene raro en estos tiempos. El club debe mostrarse fuerte con los jugadores que son importantes y no dejar a un técnico de turno que porque le dé un aire te lo cargues, porque esos jugadores ayudan a los nuevos a saber a qué equipo llegan y lo que representa. A partir de la base con la gente de club es más fácil.

Este año hay varios jugadores para formar una buena base como por ejemplo Fernando, Arturo, Isi, Armando. El club tiene que hacer valer a estos jugadores y eso es lo que pasó en ese momento y que de repente se rompió cuando deciden prescindir de todos nosotros en aquella época. Cuadrado, Richi, Juanma y yo seguimos rindiendo en los equipos en los que estuvimos.

Esa temporada se cerró de la peor manera, con la rotura del ligamento cruzado anterior de tu rodilla izquierda frente al Ciudad de Murcia, en un encuentro en el que acabaste expulsado tras jugar lesionado.

Mirá, te puedes quedar con el recuerdo de dos maneras. Una es que me lesiono y la otra es que me lesiono en el minuto seis y hasta el minuto 90 estuve jugando. La  tranquilidad que le queda a uno es que yo me jugué la rodilla por el Real Murcia y lo puedo decir así. Me jugué mi carrera porque los médicos cuando me abrieron la pierna muchos me dijeron que me tendría que dejar el fútbol, le puedes preguntar a Arturo, Óscar, Ripoll… y que estoy muy agradecido a todos ellos porque me ayudaron a superar esa lesión tan difícil.

En el minuto seis hice un giro raro y noté un chasquido. En ese partido estábamos jugando contra el Ciudad de Murcia, que estaba peleando por ascender a Primera División y nosotros no queríamos (risas). En el descanso, le dije a Arturo que tenía la rodilla muy hinchada y que me pusiera lo que fuera, pero que yo tenía que seguir jugando; me puso unas cremas para que se me durmiera. Me quedo con ese recuerdo de La Condomina, yo me dejé mi físico por el Real Murcia.

En la temporada de Lucas Alcaraz estás recuperándote de aquella lesión, pero se alarga tu vuelta a los terrenos de juego, ¿qué es lo que realmente pasó?

A mí me costó mucho, fue una lesión muy larga y muy complicada. También es verdad que el equipo iba muy bien y estuvo toda la temporada entre los tres primeros y cuesta más entrar, como es normal.

Finalmente, vuelves el día del ascenso en El Toralín y, aunque juegas el tramo final, el club te muestra la puerta de salida.

Sí, fue bonito volver el día del ascenso. Pude jugar unos minutitos y fue un regreso tras ocho meses con el ascenso a Ponferrada.

Es cierto que ese ascenso lo celebré diferente al día del Levante porque el sentimiento mío con el club fue distinto, ya que en el primer ascenso yo solo llevaba un año en el Real Murcia y ya en este lo celebré de manera diferente porque llevaba más años en el club y lo celebré de una manera muy intensa con los aficionados.

Ese año había una gran equipo, de esos que se dicen ‘a base de talonario’, y lo demostró durante toda la temporada y se logró el ascenso.

El club te muestra la puerta de salida tras esa temporada. ¿Cómo fue ese verano?

Para mí fue de mucha tristeza. Yo necesitaba hacer la pretemporada completa, ponerme al 100%,  y mi equipo, el equipo con el que me dejé mi físico, no me dio esa oportunidad de recuperarme y ponerme bien. Es lo que decía antes: un entrenador no puede tomar ciertas decisiones con gente del club que ha dado tanto. Si después de recuperarme entiende que no era válido era normal plantearse la salida, pero no de esta manera.

Posteriormente a esto, el Real Murcia ficha a Baiano destrozado de la rodilla, ficha a Curro Torres destrozado de la rodilla, a Pablo García destrozado de la rodilla. Hoy en día estamos pagando las malas decisiones que se tomaron ese año y el siguiente.

El día que me voy a Córdoba con mi hijo y mi mujer, fue un día de mucha tristeza. Nos fuimos llorando porque lo veíamos injusto. Ahora doy gracias a Dios por haber elegido el Córdoba, ya que allí me trataron muy bien, tuvieron paciencia, pude recuperarme y pude sentirme futbolista de nuevo.