Play Out. Vuelta. Las Palmas B 1-1 Cartagena

Pesadilla con final feliz

Un cabezazo de Carlos Martínez a diez minutos para el final deja en Segunda B a un Cartagena heroico, que sufrió muchísimo ante un rival superior y que se vio en Tercera tras el tanto del grancanario Jesús

Salió cara. Como en Bilbao. Como en Torrejón de Ardoz. Como en Cuenca. Como en Alcoy. Ya es una certeza consumada. Para que el Cartagena pueda celebrar algo en un partido a vida o muerte, debe estar muy lejos de casa. Nunca hay que jugarse el pellejo en el Cartagonova, donde llevamos tres décadas de tragedias. Por tanto, cuanto más lejos de aquí, mucho mejor. Ayer, a dos mil kilómetros de Benipila, la moneda al aire en Gran Canaria favoreció a los de Manolo Palomeque, quien agranda su leyenda en blanco y negro. Allí, en la insufrible hierba sintética de un campo insufrible (el Anexo del Estadio de Gran Canaria), el Efesé sacó orgullo, coraje y escudo -sobre todo, escudo- para mantener viva la llama de una afición que por fin respira con tranquilidad. Hoy, el futuro es una puerta que se abre con más fuerza que nunca.

El fútbol es un juego caprichoso, en el que suceden las cosas más extrañas. Lo normal es que el Cartagena no le hubiera durado ni un asalto a Las Palmas Atlético en esta eliminatoria agónica. Porque los albinegros llegaban a esta promoción de permanencia absolutamente muertos, con solo ocho o nueve jugadores sanos, sin delanteros y sin fuerzas. Mientras tanto, los amarillos aterrizaron en esta serie definitiva animados por un colosal tramo final de temporada, en el que lograron ser el mejor equipo de su grupo, el segundo. Los de Oramas llegaban con fuerza, con físico, con piernas y con una veintena de muchachos al 100%. Además, de mediocampo hacia adelante, la plantilla grancanaria dispone de todo el talento y la movilidad que le falta a la cartagenera.

Un guión perfecto

El árbitro alargó ocho minutos al final y la agonía tuvo recompensa tras una eliminatoria muy dura

Pero en el fútbol, como en las mejores películas de Amenábar, nada es lo que parece. Y, por eso, el Cartagena se ha quedado en Segunda B, donde volverá a ser el club grande que siempre fue. Y Las Palmas Atlético ha bajado a Tercera, sin saber aún cómo ha podido ocurrirle eso. Pero le ha pasado. Y ha sido porque el Efesé ha hecho bien todo lo que podía hacer bien. Se ha defendido con todo durante 180 minutos, ha tirado de experiencia en cada acción y ha aprovechado una de las dos ocasiones que ha tenido en toda la eliminatoria. Falló Tarantino en la ida. Acertó Carlos Martínez en la vuelta. Apenas tenía armas con las que luchar el Efesé. Y Palomeque le ha sacado el máximo partido a las pocas que tenía. Por su parte, el filial de Las Palmas Atlético perdonó aquí y allí. Dominó más y generó más peligro. Pero no fue efectivo. Y se despeñó.

El fútbol es indescifrable. Por eso, fue el cordobés Carlos Martínez el que tocó el cielo. Y el que rescató al Efesé cuando el abismo estaba a la vuelta de la esquina. Carlos -Carlitos para sus compañeros- metió la cabeza y saltó antes que el portero local para aprovechar un medido centro de Gato, quien dio la asistencia de su vida a los 20 segundos de entrar en el terreno de juego y con una rotura en el abductor. Carlitos, el mismo jugador que firmó una horripilante temporada y vagó como alma en pena por el Cartagonova durante muchos meses, le dio vida y futuro a un Efesé que ha jugado con fuego. Carlitos, el mismo chico deslenguado que mandó públicamente «a tomar por culo» a los dirigentes de Sporto Gol Man cuando la crisis era ya insoportable, apareció cuando nadie lo esperaba para que toda la vida nos acordemos de él.

Antes de ese tanto para la historia -se hace hueco en la lista de los de Panocha Suárez, José Luis, Antonio y Juan Pablo-, los de Palomeque tuvieron que sufrir de lo lindo para frenar a un rival más fresco y más talentoso. El inicio del partido fue para llorar. Falta lateral muy mal sacada por Prosi, contragolpe de los amarillos (cinco contra tres) y chutazo bajo de Néstor Gordillo que Limones despeja de manera brillante. Era el minuto 1. Era un horror.

La banda izquierda del Cartagena era un coladero. En el duelo de 'Germanes', el de casa sacaba algo cada vez que encaraba al visitante. Tras dos envíos desde la derecha del exterior grancanario, Adrián Hernández remató dos veces dentro al borde del área chica. Ambos balones dieron contra la red de detrás de la portería, lo que hizo cantar gol a los aficionados canarios, por aquello del efecto óptico. Vaya par de sustos.

Dejó de sufrir el Cartagena a partir del minuto 20, después de un par de escaramuzas de Carlos Martínez, demasiado solo siempre y rodeado de defensa amarillos. No obstante, en su mejor partido del año, Carlitos siempre sacó algo potable. Un saque de banda por aquí, una falta por allí o un par de córners por allá. La clave estaba en aprovechar alguna jugada de estrategia. Pero Prosi no tuvo su mañana. Robusté fue el que más veces remató, pero la verdad es que sus intentos no inquietaron demasiado al meta Ale.

Al descanso, las cosas estaban en el punto donde Palomeque quería que estuvieran. Y todo estuvo bajo control hasta el minuto 67, en el que los locales se adelantaron gracias una gran jugada del lateral izquierdo Jesús, que batió a Limones con un disparo raso -con la derecha- tras combinar con Artiles y dejar atrás a Sergio Jiménez y Robusté.

Una llegada, un gol

El 1-0 parecía definitivo. Había tiempo para reaccionar, pero el Cartagena quedó muy tocado tras el tanto local. Salió Seba Ribas, convertido en El Cid uruguayo. Pero nada cambiaba. Entró Gato, casi a la pata coja. Y hubo bingo. Lo más parecido a un milagro. Llegó el 1-1 en una jugada aislada. Gato, en la primera pelota que tocó tras salir al campo lesionado, aprovechó un buen pase de Ceballos, habilitado a su vez tras una dejada de Seba Ribas, para llegar hasta la línea de fondo y centrar al punto de penalti. Allí, Carlos Martínez saltó más que el meta Ale y anotó -con el gogote- el tanto de la salvación. Faltaban diez minutos para el final de un partido que fue alargado por el árbitro hasta el minuto 98.

El tramo final fue una tortura, con un remate del local Borja que se estrelló contra el larguero. Antes, Néstor Gordillo soltó un derechazo que se fue rozando el poste de la meta de Limones. Con la salida de Luque (expulsado en solo seis minutos), el mensaje estaba muy claro. Había que parar el partido una y otra vez. Tirarse al suelo y perder tiempo. Intentar que no pasara nada. Y los néofitos jugadores de Mingo Oramas mordieron el anzuelo puesto por Luque, con Robusté, Tarantino y Ceballos a su lado. Se metieron en peleas y discusiones que beneficiaron a un Cartagena que al final celebró la permanencia como si de un ascenso se tratara. Todo terminó con los visitantes arañando segundos a un cronómetro que no corría. Todo acabó en fiesta. Salió cara.

Las Palmas B: Ale; Nili, Álvaro, Óscar, Jesús; Matías, Castaño (Manu Dimas, minuto 81); Germán, Néstor Gordillo, Artiles (Borja, minuto 82); y Adrián Hernández (Leo Ramírez, minuto 78).

Cartagena: Limones; Ceballos, Robusté, Tarantino, Germán; Sergio Jiménez (Gato, minuto 78); Migue García, Arcas, Prosi, Santisteban (Seba Ribas, minuto 70); y Carlos Martínez (Luque, minuto 88).

1-0, Jesús (minuto 67). 1-1, Carlos Martínez (minuto 80).

Benjumea Álvarez (andaluz). Amarillas a los locales Óscar, Adrián Hernández, Leo Ramírez, Matías y Manu Dimas; y a los visitantes Sergio Jiménez, Carlos Martínez, Arcas, Prosi, Ceballos, Tarantino y Segura, que estaba en el banquillo. Dos amarillas y expulsión para Luque en el minuto 90+.

Campo Anexo del Estadio de Gran Canaria. Unos 1.500 espectadores.